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El presidente estadounidense (I) y su homólogo cubano Raúl Castro en el Palacio de la Revolución el 21 de marzo de 2016

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Los presidentes Barack Obama y Raúl Castro lanzaron una nueva relación entre Estados Unidos y Cuba, al cabo de una histórica reunión este lunes en La Habana en la que también se comprometieron a dejar atrás sus diferencias.

Obama celebró un "nuevo día" en sus relaciones, tras más de medio siglo de hostilidades. E incluso fue más lejos al afirmar que el asunto de los derechos humanos ya no será un obstáculo entre los dos países.

"El objetivo del diálogo sobre derechos humanos no es que Estados Unidos le dicte a Cuba cómo debe gobernarse, sino asegurarnos de que tenemos una conversación franca, honesta sobre este tema, y de que podamos aprender los unos de los otros", señaló Obama en la rueda de prensa, que fue transmitida en directo por la TV cubana.

Por más de dos horas, en una reunión en el emblemático Palacio de la Revolución, ambos gobernantes trataron los asuntos más sensibles para sus dos países, enfrentados durante medio siglo de Guerra Fría, como el embargo de Estados Unidos a la isla comunista y el respeto a los derechos humanos en Cuba.

A su vez, Castro instó a "aceptar y respetar las diferencias y no hacer de ellas el centro de nuestra relación".

- Dame la lista -

La rueda de prensa subió de tono cuando un periodista interrogó a Castro sobre la detención de opositores.

"Dame la lista ahora mismo de los presos políticos para soltarlos, menciónala ahora", le respondió Castro, visiblemente agitado.

"Si hay esos presos políticos antes de que llegue la noche van a estar sueltos", agregó.

Más adelante, Castro volvió sobre el asunto ante una nueva pregunta y afirmó: "No es correcto preguntarnos por presos políticos. Díganme el nombre del preso político y ya".

El líder cubano de 84 años fue interrogado al día siguiente de la detención por unas horas de decenas de opositores que protestaban contra el gobierno comunista horas antes de la llegada de Obama a la isla.

Obama también aseguró que el embargo de Estados Unidos a Cuba, vigente desde 1962 y que solo puede eliminar el Congreso de mayoría republicana, "va a terminar, lo que no sabemos es cuándo".

"Tenemos que aprovechar lo que hemos hecho y esperamos que eso pueda ayudar. También tenemos que hablar sobre derechos humanos, puesto que hay inquietud dentro de Cuba", dijo.

Pero aclaró que ese asunto no impedirá el avance de las relaciones. "Tengan presente que yo tengo muchísimos desacuerdos con los chinos con respecto a los derechos humanos", dijo.

Obama tiene previsto reunirse con un grupo de opositores el martes en la sede de la embajada estadounidense.

La rueda de prensa fue un episodio inusual para los cubanos, que no están acostumbrados a ver a Raúl Castro responder preguntas.

"Quiero darle las gracias por la cortesía y este espíritu de apertura que ha mostrado durante nuestras conversaciones (...). Me gustó el comentario del presidente Castro cuando dijo que hay ciertas cosas que se tienen que mejorar", resaltó Obama.

- La excusa desaparece -

Obama, de 54 años, viajó a la isla caribeña junto con su esposa, Michelle, y sus hijas, Sasha y Malia, para una visita de tres días, la primera de un presidente estadounidense en 88 años.

La de este lunes fue la tercera reunión de ambos mandatarios desde que decidieron normalizar la relación entre sus dos países en diciembre de 2014.

En la noche, Barack y Michelle Obama acudieron a una cena de Estado con Raúl Castro.

En una entrevista con la cadena ABC, Obama explicó el cambio de política hacia Cuba.

"Le dije (a Raúl Castro) que durante 50 años usaron el discurso de la agresión de Estados Unidos, o de sus intenciones en cambiar el régimen, como excusa para no permitir la disidencia en Cuba", indicó Obama.

"Pero con la normalización de relaciones esa excusa desaparece. Le dije que no podemos forzar los cambios en Cuba, pero lo que sí podemos hacer y seguiremos haciendo es defender los derechos que consideramos universales", añadió.

- ¿Y Fidel? -

Interrogado sobre si tendrá una entrevista con el líder de la revolución cubana, Fidel Castro, Obama respondió que le gustaría hacerlo, como señal del fin de la Guerra Fría.

"Si está bien de salud como para reunirse conmigo, me sentiría feliz de verlo", dijo Obama, al explicar que una reunión de ambos "sería un símbolo del fin de la Guerra Fría".

"Pero no sé cómo se encuentra de salud", indicó.

Poco después, su asesor Ben Rhodes descartó esa posibilidad y dijo que el presidente había hablado "de manera general".

"No contemplamos una reunión con Fidel Castro en este viaje", aclaró Rhodes, al agregar que ni Washington ni La Habana habían contemplado algo así en la preparación de esta visita.

La otra actividad de Obama este lunes fue una charla pequeños empresarios de ambos países.

El martes, Obama ofrecerá un discurso para el pueblo cubano que será transmitido en directo por la televisión, y asistirá a un juego de béisbol, actividades que cerrarán su visita a La Habana, de donde partirá hacia Argentina.

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AFP