Los oenegés Amnistía Internacional y Human Rights Watch acusaron este viernes a Turquía de reenviar por la fuerza a los sirios a su país en guerra en los meses previos al inicio de la ofensiva turca en el noreste de Siria.

En informes publicados por separado, las dos oenegés acusan a Turquía de haber impulsado "por error o por la fuerza" a los sirios a firmar un documento asegurando que deseaban entrar "voluntariamente" a Siria.

Según Amnistía, los policías engañaron a los sirios asegurándoles que, si firmaban ese documento, escrito en turco y que no podían leer, manifestaban su voluntad de quedarse en Turquía o confirmaban que habían sido bien recibidos.

Para Anna Shea, una investigadora de Amnistía citada en el informe, "los regresos fueron de todo menos voluntarios". "Ahora, hay millones de refugiados sirios que están en peligro", agregó, solicitando "acabar con los retornos forzados".

Amnistía indicó haber encontrado "20 casos confirmados" de expulsión forzada, pero estima que el número es "seguramente de varios centenares".

Human Right Watch asegura por su parte haber recogido el testimonio de 14 sirios que afirman haber sido expulsados entre enero y septiembre a Idlib, provincia del noroeste de Siria afectada por los bombardeos del régimen y sus aliados rusos estos últimos meses.

El 9 de octubre, Turquía lanzó una ofensiva en el noreste de Siria contra una milicia kurda considerada como "terrorista" por Ankara. Esta operación militar es la tercera de Turquía en el sur de su frontera desde 2016.

Según Ankara, el principal objetivo de sus incursiones es el de establecer una "zona de seguridad", que debe acoger a una parte de los 3,6 millones de refugiados sirios que Turquía ha recibido desde el comienzo del conflicto, en 2011.

Turquía desea que dos millones de ellos se instalen en la "zona de seguridad" que planea ubicar a lo largo de su frontera.

En varias ocasiones, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan insistió sobre el carácter "voluntario" de los regresos a Siria.

Consultadas por AFP, fuentes diplomáticas turcas rechazaron las acusaciones de expulsiones.

"Las acusaciones de retornos forzados o personas 'engañadas' no son verdaderas", indicaron las fuentes, que insistieron en que "nadie fue forzado a firmar un documento, eso no se discute".

Turquía quiere que los refugiados vuelvan a Siria "de manera voluntaria, segura y digna", añadieron.

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