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Manifestantes vistos a través de un agujero en la ventana de un hotel cerca de la plaza Taksim de Estambul, el 24 de julio de 2016, en una manifestación interpartidaria para condenar el fallido golpe de Estado del día 15

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Las autoridades turcas anunciaron el lunes órdenes de detención contra más de 40 periodistas sospechosos de participar en el fallido golpe de Estado, al tiempo que el presidente Recep Tayyip Erdogan acordó con la oposición trabajar por una nueva Constitución.

La justicia turca ordenó arrestar a 42 periodistas, pocas horas después de decretar prisión preventiva para 40 militares en Estambul.

Entre los periodistas sobre los que pesa una orden de detención se encuentra Nazli Ilicak, figura célebre en Turquía, despedida del diario progubernamental Sabah en 2013 por haber criticado a ministros implicados en un escándalo de corrupción, informó la agencia de prensa Anadolu.

Por el momento, cinco habían sido detenidos y 11 se encontraban supuestamente en el extranjero, indicó la agencia Dogan. La policía buscaba a Ilicak en el centro de la ciudad costera de Bodrum.

Paralelamente Erdogan se reunió en el palacio presidencial con Kemal Kiliçdaroglu, líder de la formación CHP (socialdemócrata), principal partido de oposición y con Devlet Bahceli (MHP, derecha). .

"Todos los principales partidos están listos para empezar a trabajar en una nueva constitución", indicó luego del encuentro el Primer Ministro Binali Yildirim.

El jefe de gobierno precisó que la cuestión, bloqueada desde hace meses, fue acordada tras una reunión entre el presidente Recep Tayyip Erdogan y dos líderes de oposición este lunes.

La víspera, la principal formación rival del islamoconservador AKP en el poder, el CHP, había organizado una gigantesca manifestación con apoyo del gobierno en la emblemática plaza Taksim en Estambul para mostrar su rechazo al golpe.

Tras el encuentro que duró tres horas, Kiliçdaroglu, quien había jurado antes que nunca pondría los pies en el palacio presidencial, dijo a la cadena NTV que la entrevista había sido "positiva (para la) normalización".

- Prueba de torturas -

La ONG Amnistía Internacional (AI) afirmó el domingo que había reunido "pruebas creíbles" de torturas y violaciones de personas detenidas tras el intento de golpe de 15 de julio, que dejó 270 muertos.

La magnitud de la purga posterior —13.000 personas en prisión preventiva, 5.800 detenidos y decenas de miles de funcionarios despedidos o suspendidos— provoca una gran inquietud dentro y fuera de Turquía.

El 19 de julio, el regulador turco de los medios audiovisuales había retirado la licencia de emisión a numerosas cadenas de televisión y radio sospechosas de respaldar a la red del predicador Fethullah Gülen, exiliado en Estos Unidos desde 1999 y acusado de instigar el golpe, aunque él lo ha desmentido.

El sábado, el presidente Erdogan había advertido en una entrevista a la televisión France 24 que si "los medios apoyan el golpe de Estado, sean medios audiovisuales o de otro tipo, pagarán un precio".

Además, 31 intelectuales y profesores fueron detenidos en una operación en Estambul por sus supuestos vínculos con Gülen.

El jueves, el estado de emergencia fue instaurado por primera vez en 15 años en Turquía, donde los días de prisión preventiva legal han pasado de cuatro a 30 y se han disuelto más de 2.000 instituciones.

- Despidos en Turkish Airlines -

Detenida el sábado por la noche, la segunda mujer convertida en piloto militar en Turquía, Kerime Kumas, reconoció haber pilotado un helicóptero que transportó a golpistas, aunque aseguró que en aquel momento no sabía que se trataban de un golpe de Estado.

El jefe del Estado Mayor del ejército turco, Hulusi Akar, que se enfrentó a los golpistas y fue tomado como rehén, dijo a los investigadores en un comunicado que los generales rebeldes le habían ofrecido hablar personalmente con Gülen si se unía a ellos.

Además, tres militares sospechosos de haber formado parte del comando que atacó el hotel de Mármara (oeste) donde se encontraba de vacaciones el presidente turco la noche del golpe abortado fueron puestos en prisión preventiva.

Tras diez días de huida, los tres soldados fueron capturados en un control de carretera en el marco de una vasta operación. Otros cuatro seguían en búsqueda y captura.

En tanto, la compañía nacional turca Turkish Airlines anunció el lunes el despido de 211 empleados por sus supuestos vínculos con Gülen.

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AFP