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El comisario europeo de Asuntos Económicos, el francés Pierre Moscovici, anunciando en Bruselas ante la prensa, el 28 de enero de 2016, las dos directivas contra la optimización fiscal de las multinacionales

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La Comisión Europea lanzó este jueves su ofensiva contra la optimización fiscal de las multinacionales, que cada año impide a los Estados de la UE percibir decenas de miles de millones de euros.

"Los días están contados para las empresas que reducen abusivamente sus impuestos a costa de los demás", advirtió el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, al presentar el plan de combate en Bruselas.

Todo ello coincide con los problemas a los que se enfrenta actualmente por este motivo Google en Reino Unido e Italia. "Todas las compañías deben pagar su parte justa de impuestos, allá donde realizan sus beneficios" añadió Moscovici.

Según un reciente estudio del Parlamento Europeo, los ingresos no obtenidos oscilarían "entre 50.000 y 70.000 millones de euros cada año", había recordado Moscovici en un reciente encuentro con la prensa.

Según él, esta suma representa el equivalente del presupuesto de Bulgaria. "Es dinero quitado a nuestros hospitales, transportes, o a cualquier otro servicio público vital", afirmó el Comisario.

Para combatir estas prácticas, la Comisión presentó este jueves dos directivas, adoptadas la víspera por los 28 miembros. Estas directivas se presentan tras un plan divulgado el 5 de octubre pasado por la OCDE, organismo que agrupa a una treintena de países desarrollados.

Bautizado como BEPS (Base Erosion and Profit Shifting, término inglés que designa la optimización fiscal), este plan prometía "el final del recreo" para las multinacionales que quieren eludir el fisco. Fue adoptado el 16 de noviembre pasado por los jefes de Estado y de gobierno del G20 durante su cumbre de Antalya (Turquía).

- 'Un primer paso' -

La primera de las dos directivas retoma uno de los puntos clave del plan de la OCDE: el intercambio automático de informaciones entre administraciones fiscales de los países de la UE sobre las actividades de las multinacionales. Éstas se verán obligadas a detallar sus resultados y su imposición fiscal, país por país.

La publicación para los ciudadanos de estas informaciones -exigidas por las ONG- sigue siendo controvertida: la patronal europea teme que Europea sea la única en hacerlo, lo que beneficiaría a sus competidores basados en otros países.

Con la segunda directiva, la Comisión quiere "tasar los beneficios en los países donde son realizados". Actualmente, varias multinacionales explotan las divergencias entre legislaciones nacionales y utilizan maniobras contables para sufrir la menor imposición fiscal, incluso transfiriendo sus beneficios hacia paraísos fiscales.

Moscovici espera que las medidas propuestas por la Comisión sean rápidamente adoptadas por el Parlamento europeo y los Estados miembros de la UE. "Cuento con el apoyo del Parlamento europeo y de los Estados miembros" dijo el Comisario. Las cuestiones fiscales requieren la unanimidad de los 28 estados miembros, lo que complica su aprobación.

Según el comisario, Holanda, que asume en este primer semestre la presidencia de la UE, comparte esta visión de avanzar rápido: "Esperamos llegar a un acuerdo, al menos sobre los principios, durante la presidencia holandesa", que termina a fines de junio, asegura.

Este plan forma parte de la lucha contra la opacidad fiscal, lanzada por la Comisión Europea después de que estallara el escándalo LuxLeaks en noviembre de 2014. Este escándalo ensombreció profundamente el nombramiento de Jean-Claude Juncker como nuevo presidente de la Comisión.

También evidenció la existencia de un sistema de evasión fiscal a gran escala de multinacionales, así como el controvertido papel desempeñado por algunos Estados, como Luxemburgo, en una época en la que Juncker era a la vez su primer ministro y ministro de Finanzas. Desde entonces, Juncker prometió una lucha implacable contra la opacidad fiscal.

Las propuestas del jueves fueron globalmente bien recibidas por las ONG, incluso si consideran que no van lo suficientemente lejos. El eurodiputado francés Alain Lamassoure (PPE, derecha), que preside la comisión parlamentaria sobre los acuerdos fiscales entre Estados y multinacionales, las consideró por su lado "bienvenidas".

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AFP