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Varios policías inspeccionan uno de los lugares donde explotaron los paquetes bomba, este jueves 1 de octubre en Liucheng, al sur de China

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Una nueva deflagración se produjo este jueves en una pequeña ciudad del sur de China, en la que 17 explosiones de paquetes bomba dejaron la víspera al menos siete muertos y unos 50 heridos, informaron medios oficiales.

La explosión se produjo a primera hora de la mañana en un edificio residencial del distrito rural de Liucheng, en la región de Guangxi, fronteriza con Vietnam, indicó la agencia Xinhua. De momento no se dio parte de heridos.

La torre de seis pisos, situada cerca de la oficina de la administración local de autopistas en la capital distrital, sufrió "daños significativos", según varios medios oficiales, que daban cuenta de "ladrillos rotos", propulsados por la deflagración y esparcidos por los alrededores del inmueble.

"Por el momento no se señaló ningún herido", indicó la CRI, la radio nacional china, y citaba a un residente del inmueble que se despertó en la cama y "tuvo la impresión de vivir un terremoto".

La policía descartó rápidamente que se trate de actos "terroristas", y dijo el miércoles que está tratando las explosiones como "un caso criminal".

La deflagración de este jueves se produjo después de 17 explosiones registradas la tarde del miércoles en al menos 13 lugares públicos de Liucheng, provocadas según la policía por material explosivo disimulado en paquetes de empresas de mensajería.

Los atentados, dirigidos contra un hospital, un centro comercial, una estación de tren, un mercado, oficinas del gobierno local y una cárcel, entre otros, causaron al menos siete muertos, 51 heridos y dos desaparecidos, según un balance facilitado la noche del miércoles.

La prensa local señaló que las oficinas de mensajería de la zona han aumentado las medidas de seguridad, y suspendido las entregas de paquetes hasta el sábado.

Las fotos difundidas por los medios y en las redes sociales dan fe de la violencia de las deflagraciones y muestran inmuebles de seis plantas con las fachadas reventadas, coches volcados, calles llenas de escombros o personas ensangrentadas en camillas, en medio de nubes de polvo gris.

La policía local, citada por los medios oficiales, anunció la detención de un residente del distrito, de 33 años, como presunto autor de las explosiones, aunque no se pronunció sobre sus posibles motivaciones.

Xinhua indicó este jueves que la policía está investigando para saber si el sospechoso, identificado como Wei, "pagó a otras personas para que entregaran los paquetes bomba".

Las explosiones se produjeron la víspera de la fiesta nacional del 1 de octubre, que marca el inicio de una semana de vacaciones en las administraciones y la mayoría de empresas.

Aunque resultaba difícil por el momento obtener más detalles, las explosiones de Liucheng recordaban varios casos de ataques cometidos los últimos años contra edificios oficiales por parte de ciudadanos que se estimaban perjudicados por las administraciones o el gobierno, como represalia o con el fin de llamar la atención sobre sus casos.

En 2013, un hombre hizo estallar varios artefactos caseros en Shaanxi (norte) que causaron un muerto y ocho heridos delante de la sede del Partido Comunista de la capital provincial.

Tras su detención, la agencia Xinhua indicó que "quería vengarse de la sociedad". El distrito de Liucheng, con unos 400.000 habitantes, se encuentra en la región de Guangxi, una de las más pobres de China y mayoritariamente rural.

AFP