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El papa Francisco llega a México para una esperada visita de cinco días el 12 de febrero de 2012

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El papa Francisco fue recibido este viernes en México con mariachis y miles de entusiastas fieles en las calles para una esperada visita de cinco días al país, después de su histórico encuentro en Cuba con el patriarca ortodoxo ruso Kirill.

El pontífice fue recibido en el aeropuerto de la capital mexicana por el presidente Enrique Peña Nieto y la primera dama Angélica Rivera, mientras un grupo de charros y bailarinas hacía una presentación tradicional y una multitud de fieles le gritaban "¡Esta es la juventud del papa!"

Con luces de linternas y celulares, Francisco fue recibido por centenares de fieles mexicanos con gorras y pañoletas amarillas que se agolparon en las calles de la capital para verlo en el "papamóvil" en su recorrido hasta la Nunciatura Apostólica, donde pernoctará durante su estadía en México.

"Es muy emocionante verlo. Siempre recibes una vibra muy especial, de puro amor", dijo a la AFP Laura Jiménez, una entusiasta joven de 17 años, que como muchos mexicanos espera que el papa aborde en esta visita los problemas que acarrea México como la violencia, la pobreza o la corrupción.

Entre cánticos de temas tradicionales como "Cielito Lindo" y gritos de "¡Francisco, hermano, ya eres mexicano!", el papa era saludado con euforia por los fieles que lo veían detrás de una valla metálica que se extendía por varios kilómetros.

"Vale la pena aguantarse el frío", decía la encargada de una tropa de 250 niños scout, quienes llegaron a acampar toda la noche cerca de la Nunciatura.

Sin embargo, en algunas partes del trayecto hubo menos gente de lo que esperaban los propios fieles, como la monja carmelita Raquel Gómez.

"La gente está padeciendo bastante por tanta violencia. Tanta desigualdad engendra maldad, por eso ahora la gente tiene dificultad para esperanzarse, le cuesta creer", dijo Gómez bajo su velo blanco.

De hecho, un día antes de la llegada del prelado, México vivió un trágico episodio que recordó el clima de violencia que le golpea y que el papa lamentó este viernes en una carta: el motín que dejó 49 muertos en una cárcel de Monterrey.

- Violencia, pobreza y migración -

La visita de Francisco es la séptima de un pontífice al segundo país más católico del mundo después de Brasil y es muy esperada tanto para los mexicanos como para el gobierno de Peña Nieto.

El sábado, Francisco tiene previsto reunirse con el mandatario en un inédito encuentro en el Palacio Nacional que podría ser un bálsamo para el atribulado líder mexicano, criticado por casos como el de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

"La cita en el Palacio Nacional ofrece un contraste del papa Francisco como el líder más popular del mundo y el presidente Peña Nieto como un jefe de estado impopular que ha sufrido un golpe tras otro", comentó a la AFP Andrew Chestnut, profesor de estudios religiosos de la Universidad de la Mancomunidad de Virginia.

Recordando el motín carcelario del jueves en Monterrey, Chestnut destacó que "es el presidente mexicano el que más tiene que ganar al aparecer junto a una de las figuras más populares del mundo".

Además de la capital, donde el sábado oficiará una misa en la Basílica de Guadalupe, el Papa visitará el domingo la localidad de Ecatepec, en la periferia capitalina, que está ensombrecida por una ola de feminicidios.

El lunes estará en San Cristóbal de las Casas, en el empobrecido estado indígena de Chiapas (sur) y el martes el Papa irá a Morelia, en el violento estado de Michoacán (oeste).

Francisco acabará su visita en la fronteriza Ciudad Juárez, donde visitará una cárcel y realizará una simbólica misa en el borde de la frontera con Estados Unidos por donde miles de migrantes cruzan clandestinamente cada año.

Puntos altos de la visita son "Ciudad Juárez, la Basílica de Guadalupe y San Cristóbal. Chiapas sobresale porque engloba todos los grandes temas papales como la pobreza, la injusticia social, los derechos indígenas y la migración centroamericana", destacó Chestnut.

- Histórico encuentro con Kirill -

Antes de su llegada a México, el líder del catolicismo mundial se encontró en La Habana con el patriarca ortodoxo ruso Kirill, en la cita más importante para el cristianismo desde el cisma de hace mil años.

"Lamentamos la pérdida de la unidad", dijeron los líderes religiosos en una declaración conjunta de 30 puntos que pasará a la historia por ser la primera que suscriben los representantes de la Iglesia de Occidente y Oriente.

En ese sentido "y conscientes de muchos obstáculos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtención de la unidad mandada por Dios", señalaron.

Francisco, de 79 años, y su "hermano" Kirill, de 69, sostuvieron un encuentro de dos horas en el aeropuerto internacional de La Habana, capital de la otrora atea Cuba.

Más allá de sus conclusiones, la cita estuvo cargada de simbolismo para el mundo cristiano, que reúne en sus dos ramas a 1.330 millones de creyentes.

El presidente Raúl Castro sirvió de anfitrión y facilitador de este encuentro.

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AFP