Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias con un vehículo blindado el 13 de diciembre de 2016 cerca de Jirbet al-Jahshe, en su avance hacia posiciones controladas por el grupo yihadista Estado Islámico (EI)

(afp_tickers)

París y Londres pidieron este martes a la coalición internacional anti-yihadista liderada por Estados Unidos que mantenga la presión sobre el grupo Estado Islámico (EI) y recupere la ciudad siria de Raqa, la capital del autoproclamado calificato en Siria, un combate al que Donald Trump quiere dar un nuevo impulso.

La lucha contra los yihadistas del Estado Islámico es la "prioridad número uno" de Francia, segundo contribuyente de esta coalición que reúne a 68 países, aseguró este martes su embajador ante Naciones Unidas, François Delattre.

"Es muy importante" que Estados Unidos "reconozca plenamente la amenaza del Estado Islámico", explicó a los periodistas al margen de una reunión del Consejo de Seguridad sobre el EI.

"Hemos ayudado a las fuerzas iraquíes a retomar Mosul (oeste de Irak). La batalla para retomar Raqa en Siria es igualmente crucial", insistió Delattre.

Reino Unido manifestó la misma voluntad de "mantener el impulso" de la coalición, organizada en 2014 por el expresidente estadounidense Barack Obama. "La próxima etapa es atacar al EI en Raqa y en Mosul", precisó el número dos británico, Peter Wilson, en la ONU.

Durante la reunión a puerta cerrada, la embajadora estadounidense Nikki Haley aseguró que "aunque el EI pierda terreno, Estados Unidos piensa mantener la presión en las zonas que controla", según un portavoz estadounidense.

Washington continuará "restringiendo sus finanzas, trabajando con (sus) socios para adoptar medidas fuertes donde sea posible y adaptándose para vencer al grupo y la amenaza que representa", añadió.

El nuevo presidente Donald Trump visitó el lunes en Florida (sureste) el CENTCOM, el comando militar encargado del Medio Oriente y la lucha contra el EI, y reafirmó su voluntad de combatir "el terrorismo islámico radical".

Por su parte, el jefe de la Fuerza Aérea estadounidense, David Goldfein, se mostró este martes muy prudente sobre las posibilidades de aumentar los bombardeos.

Goldfein explicó ante los periodistas que los bombardeos aéreos tienen que estar "sincronizados" con los progresos de las fuerzas en el terreno y con los esfuerzos políticos para preparar el futuro de las poblaciones de la zona.

"Estoy muy orgulloso de que no hayamos perdido de vista que tenemos que hacer la guerra guardando nuestros valores", indicó el general.

"Las ganancias a corto plazo" que se podrían conseguir incrementando el número de bombas, podrían ser insignificantes, ante los costos "a largo plazo" de destrucciones masivas en las zonas bombardeadas, estimó.

El EI "está a la defensiva, sus finanzas están paralizadas, varios de sus responsables han sido abatidos y el flujo de combatientes extranjeros se agota", señaló Peter Wilson.

Los yihadistas están "a la defensiva en varias regiones", matizó el responsable de asuntos políticos de la ONU, Jeffrey Feltman, pero parece que siempre tienen los fondos necesarios para seguir con los combates, explicó en el Consejo de Seguridad.

AFP