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La candidata de extrema derecha a la presidencia de Francia, Marine Le Pen, se dirige a los periodistas en el puerto de la localidad de Le Grau du Roi, en el sur de Francia, el 27 de abril de 2017

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La candidata de extrema derecha a la presidencia de Francia, Marine Le Pen, y su rival centrista Emmanuel Macron, en visitas respectivas al sur de Francia y a la periferia parisina, continuaron el jueves su enfrentamiento a distancia, a diez días de la segunda vuelta.

Las posturas antagónicas de ambos candidatos sobre el futuro de Francia y de la UE se han impuesto como los grandes ejes de la elección, con Macron que busca una relación más estrecha con los socios europeos y Le Pen que quiere cerrar las fronteras y abandonar el euro.

La candidata de extrema derecha, 20 puntos por debajo en los sondeos frente a su adversario centrista, se posicionó este jueves en un escenario de "David contra Goliat".

La hija del líder histórico de la extrema derecha francesa celebró su primer gran mitin entre las dos vueltas, en Niza (sureste), una región en la que, según ella, tiene una "relación de confianza fuerte" con los electores.

"Esta elección presidencial es un referéndum a favor o en contra de Francia. Yo los llamo a elegir Francia, no a Macron, cuyo proyecto es diluir Francia", dijo ante una audiencia de 4.000 personas que agitaban un mar de banderas francesas.

Le Pen comenzó el día temprano, todavía no salía el sol cuando abordó el pequeño barco pesquero "Gracia de Dios II" en el puerto de Le-Grau-du-Roi, para un recorrido de cuatro horas por el Mediterráneo.

Macron "quiere aplicar una política ultraliberal, una política de desrregularización total", denunció la candidata antieuro, quien se presenta como la defensora de las clases populares.

El candidato centrista y proeuropeo respondió en Twitter recordando a los electores que la promesa de su rival de salir de la eurozona y celebrar un referéndum sobre la pertenencia de Francia a la Unión Europea (UE) "significaría el fin de la industria pesquera".

Por la tarde, en una visita a Sarcelles, un suburbio multiétnico del norte de París, Macron criticó el programa "odioso" de Le Pen, que quiere reducir la inmigración a un tope anual de 10.000 personas.

La acogida a Macron en este suburbio conocido como "la pequeña Jerusalén" por su importante población judía fue muy distinto al que recibió la víspera en su ciudad natal, Amiens, en el norte de Francia.

Macron fue abucheado durante una visita a obreros en huelga de una fábrica de Whirlpool, que el gigante estadounidense amenaza con trasladar a Polonia, mientras que Le Pen que hizo una visita sorpresa poco antes fue acogida con un baño de multitudes.

Las últimas encuestas sugieren que Macron, que recibió el apoyo de los partidos tradicionales de derecha e izquierda, derrotaría a Le Pen por un margen de 21 puntos en la segunda vuelta de los comicios.

Pero este exministro de Economía que nunca ha ocupado un cargo electivo, ha sido blanco de críticas por su ausencia en el terreno en las primeras 48 horas después de la primera vuelta, dejando el espacio libre a Le Pen quien ha multiplicado sus desplazamientos y entrevistas.

Presentándose como la candidata de los "trabajadores", la aspirante ultraderechista multiplica los guiños al electorado euroescéptico y antiglobalización de izquierda radical, que se quedó huérfano tras la derrota en primera vuelta de Jean-Luc Mélenchon.

- 5 millones de euros -

Marine Le Pen "es la heredera del sistema, nació en un castillo y viene a dar lecciones, pretendiendo ser del pueblo", denunció.

Los escándalos judiciales, que marcaron toda la campaña, volvieron a estar bajo los focos este jueves.

Una fuente cercana a la investigación sobre el caso de presuntos empleos ficticios en el Parlamento Europeo, que salpica a Le Pen y a otros 17 eurodiputados del Frente Nacional (FN), señaló que se evalúa en 5 millones de euros el perjuicio provocado a la eurocámara entre 2012 y 2017.

La justicia investiga si Le Pen y otros diputados europeos del FN pagaron con fondos europeos a asistentes parlamentarios, que en realidad trabajaban para el partido en Francia.

Protegida por su inmunidad de eurodiputada, Le Pen se niega a responder a cualquier citación judicial hasta que finalice la campaña electoral.

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