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Un joven sirio es ayudado por dos hombres tras un bombardeo en un barrio rebelde de Alepo, Siria, el 26 de abril de 2016

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Para los habitantes de Alepo, testigos de una intensificación de los combates en los últimos días, la tregua decretada hace dos meses en Siria está definitivamente rota, a pesar de que las grandes potencias se resisten a reconocerlo.

"No sé de qué tregua hablan. Aquí no hay tregua", dice Abu Mohamed, residente de la parte este de la ciudad de Alepo, en el norte de Siria, controlada por los rebeldes.

"Los bombardeos y disparos de cohetes no se detienen nunca. Es como si estuviésemos en plena guerra mundial", agrega este padre de cuatro niños, dueño de una tienda.

Las grandes potencias esperaban que el cese el fuego decretado el 27 de febrero facilitara las negociaciones de paz entre el régimen sirio de Bashar al Asad y los rebeldes con el fin de poner fin a una guerra de cinco años en la que han muerto ya más de 270.000 personas.

Pero, la tercera ronda de negociaciones en Ginebra, auspiciadas por la ONU, termina el miércoles sin ningún avance. Los principales representantes de la oposición abandonaron la mesa de negociaciones en protesta contra la degradación de la situación humanitaria en Siria y las violaciones de la tregua.

En los últimos días, los bombardeos en la provincia de Alepo, sobre todo en la ciudad homónima, se han multiplicado, causando la muerte de más de un centenar de civiles desde el viernes.

Al menos 20 civiles murieron la noche del miércoles en un bombardeo aéreo de las fuerzas gubernamentales sirias contra un hospital y un inmueble residencial controlados por la rebelión en Alepo.

Las personas muertas estos últimos días "son habitantes, la mayoría mujeres y niños... ¿Dónde está la tregua?", dice indignado Mohamed Kahil, médico legista en la parte este de Alepo, una ciudad cortada en dos desde 2012.

A los habitantes de la parte oeste, controlada por el régimen, les irrita también cuando escuchan a las grandes potencias hablar de un cese de las hostilidades.

"La palabra 'tregua' se ha transformado en una palabra provocadora que los habitantes de Alepo ya no soportan", explica Saad Aliya, un chofer de taxi de 27 años. "No creo que un solo combatiente de Alepo quiera la tregua. Son todos asesinos y nos están matando".

"Si esto es una tregua, entonces les ruego, ¡Tráigannos la guerra!", dice, colérico.

- 'Gran preocupación' -

"La tregua que se mantiene es entre Estados Unidos y Rusia, no entre la oposición y el régimen", resume Abu Mohamed.

Washington y Moscú, los dos patrocinadores del cese el fuego, insisten en que la tregua se mantiene en gran parte.

"No estamos listos a declararla rota", dijo el martes el portavoz del departamento de Estado estadounidense Mark Toner. "Creemos que se mantiene fuera de Alepo. Reconocemos que dentro y alrededor de Alepo hay una multitud de incidentes que nos preocupan seriamente", añadió.

"La situación en el terreno y en el ámbito político crea gran preocupación", declaró por su parte la portavoz del ministerio ruso de Relaciones Exteriores, Maria Zakharova. "La tregua resiste pero está siendo desafiada casi a diario".

Riad Hijab, coordinador general del Alto Comité de Negociaciones (ACN), que suspendió su participación en Ginebra, habló por su parte de "graves violaciones de la tregua por parte del régimen y sus aliados".

Para Thomas Pierret, especialista de Siria, "los rebeldes y la oposición política no cesan de denunciar las violaciones de la tregua pero no pueden, unilateralmente, declarar oficialmente su fin (...) porque los rusos y los estadounidenses mantienen la ilusión de que sigue en vigor".

Para Pierret, los estadounidenses "están tan desesperados por mantener vivo el proceso político que están dispuestos a distorsionar la realidad sobre el cese el fuego".

Pero este experto da otra explicación. Estados Unidos "no se opone fundamentalmente a un operativo de las tropas leales al régimen contra Alepo, lo que obligaría a la oposición --en la óptica norteamericana-- a ser menos intransigente en su reclamo de salida de Asad".

El principal punto de desacuerdo, que impide cualquier avance en las negociaciones, es en efecto el destino de Bashar al Asad. La oposición exige que deje el poder, pero para los representantes del régimen, este punto no es negociable.

Está previsto que las negociaciones de paz se reanuden el 10 de mayo.

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AFP