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El presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro belga, Charles Michel, estrechan sus mano antes de una reunión en el Palacio de Egmont, al margen de la cumbre de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), el 25 de mayo de 2017, en Bruselas.

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El parlamento francés dio el miércoles un cheque en blanco al gobierno para reformar la legislación laboral sin intervención de los diputados, una prioridad para el presidente Emmanuel Macron que espera favorecer el empleo dando más flexibilidad a las empresas.

El miércoles por la tarde el Senado, la cámara alta del parlamento, aprobó definitivamente un texto que autoriza al Ejecutivo a legislar por decreto para reformar el código del trabajo.

Según este método, criticado especialmente por los sindicatos, el parlamento no debatirá los textos sino que solo será consultado al inicio y al final del proceso.

El rechazo podría pasar a las calles en un momento en el que una parte de la oposición denuncia "una ley de demolición social". Los sindicatos de izquierda CGT y SUD hicieron un llamamiento a una jornada de acciones el 12 de septiembre, mientras que la izquierda radical prevé una "concentración popular" el 23 de septiembre.

"La esencia de esta reforma no tiene impacto en el empleo, pero describe un proyecto que consiste en retomar (...) las viejas demandas, los viejos sueños de la patronal (...) desde hace 20 años", comentaba recientemente el presidente del sindicato CFE-CGC, François Hommeril.

Esta reforma, esperada de "urgencia" por los círculos de la patronal francesa, va más lejos que la muy criticada "ley laboral" que desencadenó el año pasado en Francia la peor crisis social bajo un gobierno de izquierda, con varios meses de manifestaciones.

Su contenido se conoce a grandes rasgos: primacía de los acuerdos de empresa en ciertos ámbitos (en lugar de acuerdos sectoriales), límite obligatorio de las indemnizaciones por despidos abusivos, autorización de despedir para los grupos cuya actividad en Francia no es rentable, incluso si son prósperos a nivel mundial -lo que es considerado como un despido abusivo actualmente-, nuevos contratos de trabajo que permiten despedir al final de una misión...

Para Emmanuel Macron, el desafío de esta reforma, fundamental en su programa presidencial, es reducir la tasa de desempleo en Francia a un 7% al final de su mandato en 2022, frente al 9,4% previsto este año.

El nuevo gobierno tiene la intención de adoptar rápidamente estas medidas que pretenden, según él, "dar más libertad y más protección" a las empresas y a los empleados.

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AFP