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Primer ministro griego, Alexis Tsipras, en el Parlamento, Atenas, el 8 de octubre de 2015.

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El parlamento griego dio su confianza en la medianoche del miércoles al nuevo gobierno de izquierda radical de Alexis Tsipras, quien revalidó su cargo en las elecciones del 20 de septiembre tras un primer mandato de siete meses.

El ejecutivo recientemente investido deberá adoptar a marchas forzadas las medidas de rigor y de reformas acordadas con los acreedores del país a cambio de un tercer plan de asistencia financiera de 86.000 millones de euros en tres años.

Los 155 parlamentarios de Syriza, formación de Tsipras, y de su socio de gobierno de derecha soberanista ANEL votaron a favor de otorgar la confianza al ejecutivo. La cámara cuenta con 300 escaños.

Toda la oposición, desde los neonazis de Amanecer Dorado a los socialistas del Pasok, votaron en contra. El rival conservador de Tsipras, Evangelos Meimarakis, justició su rechazo, al acusar al primer ministro de "estafa política" y de agravar la situación económica del país.

La votación de investidura cierra tres días de debates sin una transcendencia real, ya que el acuerdo alcanzado el 13 de julio entre Tsipras y los acreedores de Grecia (UE y FMI) define la hoja de ruta del gobierno.

Al término del debate parlamentario, el jefe de gobierno griego reafirmó que "su primer objetivo" era obtener en noviembre el visto bueno de los acreedores "para finalizar antes de finales de año la recapitalización de los bancos e iniciar las negociaciones sobre una reducción de la deuda" del país.

Las medidas previstas incluyen nuevos recortes en las pensiones, una reforma del impuesto sobre la renta y un endurecimiento de la fiscalidad, que perjudica a los agricultores.

Abandonado por el ala izquierda de Syriza tras el acuerdo de julio con los acreedores, que contradecía sus promesas de acabar con la austeridad, Tsipras dimitió el 20 de agosto para forzar nuevas elecciones que ganó el 20 de septiembre.

AFP