El líder del partido liberal español Ciudadanos, Albert Rivera, abrió la puerta el sábado a una investidura del presidente del gobierno en funciones, el socialista Pedro Sánchez, si éste gana las elecciones generales del 10 de noviembre en las que parte como favorito.

España afronta sus cuartas elecciones en cuatro años a causa del bloqueo político en el parlamento, y Rivera, que desde la subida al poder de Sánchez se ha mostrado totalmente reacio a reunirse con el líder socialista, mostró por primera vez disposición a negociar, siempre y cuando su rival cambie también de postura.

"Me comprometo (...) a convencer al PS (Partido Socialista) a que rectifique, a que vuelva a donde nunca debió de salir, del constitucionalismo, del consenso, de los grandes pactos de Estado, a que vuelva a sentarse con nosotros para apoyar, o para liderar -- depende de lo que digan los españoles -- estas reformas", declaró Rivera ante militantes durante un acto electoral en Madrid.

Los sondeos dan al PSOE de Sánchez una nueva mayoría, pero como sucedió en los comicios de abril, necesitaría votos de alguna otra fuerza o fuerzas con representación parlamentaria para ser elegido presidente de gobierno.

Rivera recordó sin embargo que si la suma de escaños es suficiente, prefiere pactar una coalición con el conservador Partido Popular, segundo en las encuestas.

Rivera ya ofreció inesperadamente una propuesta de investidura a Sánchez el mes pasado, cuando prácticamente no había tiempo para negociar.

El líder centrista, que había sido criticado dentro de su formación, puso varias condiciones a Sánchez, entre ellas que dejara de apoyarse en los independentistas catalanes y vascos, y que volviera a orientarse hacia los partidos denominados constitucionalistas.

Por su parte Sánchez participó el sábado en un foro político en La Toja (Galicia, noroeste), en el que declaró que "lo que necesita España es un Gobierno cohesionado y estable".

"La estabilidad es muy importante, sobre todo en un momento en el que tenemos un desafío secesionista que no puede hacer que el independentismo en Cataluña tenga más influencia de lo que tiene la gobernabilidad de nuestro país", explicó.

La región autónoma de Cataluña sigue viviendo, dos años después del referéndum ilegal de independencia que provocó la suspensión de su autogobierno, una situación política inestable.

Este mes, el Tribunal Supremo debe dictar el veredicto del histórico juicio celebrado entre febrero y junio contra diez políticos y dos activistas por la tentativa de secesión de esta rica región nororiental de 7,5 millones de habitantes.

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