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El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, ante el Muro de las Lamentaciones, el 23 de enero de 2018

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El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, se recogió ante el Muro de los Lamentos, última señal de deferencia hacia Israel y los judíos al final de una gira por Oriente Medio en la cual no mantuvo contacto con los palestinos.

Éstos, por su parte, al mismo momento eran llamados a la huelga general y a manifestarse contra la toma de partido a favor de Israel por parte de la administración Trump, representada por Pence.

Algunos centenares de palestinos lanzaron piedras contra soldados israelíes que respondieron de manera esporádica con disparos de balas de goma, gases lacrimógenos y granadas ensordecedoras a la salida de Ramala, en Cisjordania, territorio palestino ocupado desde 1967 por el ejército israelí.

La mayoría de las tiendas y restaurantes permanecieron cerrados en Ramala, Hebrón y Naplusa, las grandes ciudades de Cisjordania ocupada. La huelga fue parcialmente seguida en la Franja de Gaza, enclave palestino bajo bloqueo israelí desde hace una década.

Este martes, Pence nuevamente halagó a sus anfitriones al depositar una ofrenda floral en el memorial de Shoah, antes de dirigirse al muro. Según la prensa israelí, el discurso del vicepresidente estadounidense ante el Parlamento (Knesst), el lunes, fue el más proisraelí pronunciado en el hemiciclo por un dirigente extranjero.

Pence se recogió en esta jornada ante el Muro de los Lamentos en Jerusalén, sitio sagrado del judaísmo, como lo había hecho Donald Trump en mayo pasado.

Pence, tocado con una kipá negra, apoyó por unos instantes una mano sobre el muro y, siguiendo la tradición, deslizó un trozo de papel en una de las junturas entre las antiguas piedras erosionadas por el tiempo.

Estos papeles habitualmente contienen plegarias o deseos. "Una verdadera fuente de inspiración", dijo inmediatamente.

"Es un gran honor rezar en este lugar sagrado. Dios bendiga al pueblo judío y Dios bendiga siempre al Estado de Israel", escribió en el libro de honor del sitio sagrado. Su esposa, Karen, lo hizo en la parte reservada a las mujeres de acuerdo a la ortodoxia judía.

El vicepresidente recibió un candelabro de regalo fabricado especialmente para él.

Pence, ferviente cristiano evangelista, siguió así los pasos de Donald Trump: en mayo de 2017, se había convertido en el primer presidente estadounidense en ejercicio en realizar este gesto. Ninguno de sus antecesores lo había hecho, teniendo en cuenta la soberanía disputada con los palestinos sobre Jerusalén Este.

La sensibilidad de este asunto explica que Pence, al igual que Trump, se hiciera acompañar sólo por el rabino del muro, Shmuel Rabinovitz, pero no así por dirigentes políticos israelíes.

El rabino agradeció fervientemente la decisión de la administración Trump.

El Muro de los Lamentos se encuentra en Jerusalén Este, que Israel ocupó en 1967 y luego anexó.

- "Corregir una injusticia", según Pence -

Israel considera toda Jerusalén como su capital "indivisible", en tanto los palestinos quieren hacer de Jerusalén Este la capital del Estado al que aspiran. La comunidad internacional considera ilegal esta anexión y a Jerusalén Este como territorio ocupado.

Trump reconoció el 6 de diciembre a Jerusalén como capital de Israel, provocando la ira de los palestinos, que ya no reconocen a Estados Unidos como mediador para la paz.

De esta manera rompió con décadas de consenso internacional para no reconocer a Jerusalén como capital en tanto tiene el estatuto de ciudad santa para tres religiones: cristiana, judía y musulmana. Se trata de una de las cuestiones más espinosas en el conflicto israelo-palestino, y no ha podido solucionarse mediante negociaciones.

"El mes pasado, el presidente Trump escribió la Historia. Corrigió una injusticia vieja de 70 años, mantuvo su promesa con el pueblo estadounidense al anunciar que Estados Unidos reconocería finalmente a Jerusalén como capital de Israel", dijo Pence el lunes en su discurso ante el pleno del Parlamento israelí.

No obstante, reafirmó durante su estadía en Jerusalén que, a pesar de la decisión del 6 de diciembre pasado, el estatuto final de la ciudad debe ser negociado entre israelíes y palestinos.

Por su parte, el presidente palestino, Mahmud Abas, congeló los contactos con funcionarios estadounidenses, buscando apoyo en otras partes, sobre todo en la Unión Europea (UE). En su corta gira, algo excepcional, Pence no se entrevistó con ningún dirigente palestinos, tras haber estado antes en Egipto y Jordania.

En cambio, el lunes Pence fue ovacionado por diputados y gobierno en el Parlamento israelí al anunciar que la embajada de su país se trasladará a Jerusalén antes de finales de 2019. Todas las embajadas ante Israel se encuentran actualmente en Tel Aviv.

Israelíes y palestinos no mantienen negociaciones desde 2014.

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AFP