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El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov (i), estrecha la manos del secretario de Estado de EEUU, John Kerry, tras la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Siria, el 18 de diciembre de 2015 en Nueva York

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Las grandes potencias han abierto la vía a un alto el fuego y a verdaderas negociaciones para acabar con la guerra en Siria, pero aún quedan por superar varios desacuerdos y la desconfianza de los rebeldes.

Por primera vez en casi cinco años de conflicto, los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU adoptaron unánimemente, Rusia incluída, una resolución que establece una hoja de ruta para una solución política.

Además de negociaciones oposición-régimen en "enero de 2016" y un alto el fuego bajo la égida de la ONU en el territorio sirio, el texto prevé un Gobierno de transición en los próximos seis meses y elecciones en 18.

Pero el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, se declaró consciente de la dificultad de dicha tarea, para la que no se hace muchas "ilusiones".

Además, el texto nada dice de la suerte que correrá el presidente sirio, Bashar Al Asad, cuya partida reclaman los occidentales y rechaza Rusia, aliada de Damasco. Esta divergencia es uno de los principales obstáculos a una salida al conflicto.

Sin embargo, el presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que se puede trabajar de forma "fácil" tanto con Asad como con Estados Unidos, en una entrevista a la televisión rusa que será divulgada el domingo. "¿Por qué fácil? Porque nosotros no cambiamos nuestra posición (...) Hemos formulado nuestra posición sobre bases comunes y aceptables para todo el mundo" explica el presidente ruso.

Por su parte, Irán, el otro país que apoya al régimen sirio, considera que una futura candidatura de Asad a la presidencia de su país "al final del proceso político, depende de él, y a fin de cuentas, le corresponde a los sirios decidir" sobre ello, dijo este sábado desde Nueva York el ministro iraní de Exteriores, Hosein Amir Abdolahian.

Este mismo sábado, Samir Nashar, miembro de la Coalición Nacional Siria (CNS), principal formación de la oposición en exilio, fue contundente: "Teniendo en cuenta la realidad en el terreno y las divergencias sobre el futuro de Bashar Al Asad, el acuerdo no es en absoluto aplicable".

- ¿Qué alto el fuego? -

Para Karim Bitar, director de investigación del Instituto francés de relaciones internacionales, la resolución de la ONU "es un primer paso muy significativo, pero persisten muchas ambigüedades".

"Los rusos y los norteamericanos parecen dispuestos a llegar a un 'modus vivendi', pero las potencias regionales sunitas (enemigas del presidente sirio, ndlr) siguen temiendo que este pragmatismo permita el mantenimiento de Asad (en el poder) durante un demasiado largo período de transición", explica.

Además, varias incertidumbres persisten sobre las condiciones de aplicación de una tregua en los combates.

Para el opositor Samir Nashar, "antes de encontrar un mecanismo capaz de garantizar un alto el fuego duradero, hay que parar los bombardeos del régimen (sirio) y de los rusos".

Najib Ghadbian, representante ante la ONU de la CNS, también había reclamado que Rusia pusiera fin a sus bombardeos. "Los ataques rusos siguen siendo dirigidos contra cualquiera menos contra el Estado Islámico", afirmó Ghadbian.

Los rebeldes y algunos países occidentales acusan en efecto a Moscú de bombardear sobre todo las posiciones de grupos opuestos al régimen y no las del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Finalmente, la resolución del Consejo de Seguridad precisa que el alto el fuego no se aplicará a las operaciones contra los grupos extremistas como el EI y el Frente Al Nosra, rama siria de Al Qaida, y pide "eliminar el santuario que han creado en gran parte" de Siria.

AFP