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El presidente de Francia François Hollande el 27 de mayo de 2016 en la cumbre del G7 en Shima, Japón

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El presidente francés, François Hollande, reiteró este viernes su voluntad de "mantenerse firme" frente a la revuelta social contra la reforma laboral, que dura ya dos meses en Francia, salpicada de huelgas, manifestaciones y bloqueos de lugares industriales, y que podría intensificarse en los próximos días.

Seis de ocho refinerías del país seguían paralizadas o funcionaban de forma ralentizada este viernes por la tarde, mientras fueron desbloqueados todos los depósitos petroleros a excepción de uno en huelga (Gargenville, en la región parisina), según el secretariado de Estado de Transportes.

La situación parecía mejorar en las estaciones de servicio. La empresa Total precisó que, de sus 2.200 estaciones, menos de un tercio (659) estaban en dificultades frente a las 815 del jueves, y que el grupo había triplicado su flota de camiones respecto a lo habitual para el reaprovisionamiento de su red.

El jueves, decenas de miles de manifestantes (300.000 según el sindicato CGT, 153.000, según las autoridades) salieron de nuevo a la calle en toda Francia. Los ocho sindicatos opuestos a la ley, que consideran excesivamente liberal, llamaron este viernes a "continuar y amplificar la movilización".

Aunque las protestas en la calle siguen siendo relativamente contenidas, quienes se oponen del proyecto, y la CGT en particular, juegan a fondo la carta de la acción directa en sectores económicos clave donde este sindicato está fuertemente implantado, y llaman a la "generalización" de las huelgas.

- 'Clima de odio'-

"Me mantendré firme porque es una buena reforma", declaró el jefe de Estado francés a la prensa al final de la cumbre del G7 en Japón.

El texto, actualmente en discusión en el Parlamento, divide a la mayoría socialista en el poder, mientras que sus detractores tratan directamente de paralizar el país para forzar su retirada.

Este viernes, el responsable de la patronal, Pierre Gattaz, denunció "métodos propios de delincuentes", tachó de "irresponsables" a los detractores de la ley y llamó a "resistir al chantaje" de los sindicatos contestatarios. Por su parte, el líder de la CGT, Philippe Martinez, denunció lo que considera "clima de odio" existente en el Gobierno y la patronal.

Ante las huelgas en el transporte público y el racionamiento del carburante, los franceses mantienen reacciones encontradas. Siete personas de cada diez desean la retirada del texto "para evitar la paralización del país", según un sondeo.

- Nuevas manifestaciones a la vista -

Lanzada hace apenas tres meses, la movilización social se endureció la semana pasada con el bloqueo de puertos, refinerías y depósitos de carburante.

Este viernes fue reconducida la huelga en las terminales petrolíferas de Le Havre, que el martes dejaron sin petróleo a los aeropuertos parisinos, y en seis de las ocho refinerías petroleras. Manuel Valls recibirá el sábado a los patrones de los sectores petroleros y de transportes para discutir medidas con el objetivo de afrontar la escasez de carburante.

Entre estas medidas, los agricultores tienen permiso para emplear fuel doméstico en sus tractores (generalmente prohibido). A las compañías aéreas, la dirección general de la aviación civil (DGAC) les ha pedido que llenen completamente su depósito en el extranjero.

La huelga en las terminales petroleras de Le Havre (que proveen de queroseno a los aeropuertos de Orly y Charles de Gaulles), continuará hasta el lunes, aunque el Gobierno ha impuesto un servicio mínimo.

En la refinería de Grandpuits (Seine-et-Marne), los trabajadores han votado a favor de prolongar la huelga hasta el 3 de junio y en Donges, la CGT ha llamado al paro indefinido hasta la retirada de la ley.

Por otra parte, el puerto autónomo de La Rochelle, sexto puerto marítimo francés, estaba bloqueado este viernes y la CGT Puertos y Muelles había convocado una nueva huelga de 24 horas para el 2 de junio.

Nueve centrales nucleares de las 19 existentes en el país han visto bajar su producción, según la CGT, sin por el momento perturbar el aprovisionamiento de electricidad, según el administrador de la red.

Además de los bloques en sitios industriales, el 14 de junio está prevista una nueva jornada de movilización nacional, con una "potente manifestación" en París. La fecha coincidirá con el inicio del debate de la reforma en el senado.

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AFP