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Un soldado iraquí, junto a un muro donde aparece tachado con una cruz roja un mensaje del grupo Estado Islámico, el 4 de septiembre de 2016 en Faluya

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Los reveses militares en Irak y en Siria se acumulan y varios de sus jefes han muerto, pero el grupo Estado Islámico (EI) no está aún derrotado y conserva una capacidad de recuperación que no debe subestimarse, advierten los expertos.

La organización yihadista sufrió una seria derrota el domingo al ser expulsada de sus últimas posiciones en la frontera turca en Siria.

El autoproclamado "califato" se encuentra así más aislado que nunca del mundo exterior.

Esta derrota muestra el retroceso general del grupo yihadista, que debe enfrentarse a muchos poderosos adversarios: tropas sirias e iraquíes, combatientes kurdos, fuerzas turcas, bombardeos estadounidenses y rusos, así como a los rebeldes sirios.

El EI ha perdido una tercera parte de los territorios que conquistó en 2014: sólo controla ahora un 20% de Irak y un 35% de Siria, o sea, un total de 150.000 km2 habitados por 4,5 millones de personas.

Eso contrasta con los 240.000 km2 donde vivían 8 millones de habitantes en el momento máximo de su expansión en 2015, según el geógrafo francés Fabriche Balanche.

Fuera del "califato", el EI está a punto de perder su bastión libio de Sirte.

A esto se añade el impacto en su organización de la serie de asesinatos de sus jefes, en particular del comandante Omar Al Shishani y del estratega y portavoz Abu Mohamed Al Adnani.

"El EI sufre presiones crecientes que limitan mucho sus capacidades para luchar, desplazarse, financiarse y seguir proclamando que su califato avanza", indica Charles Lister, investigador en el Middle East Institute.

"Pero conserva una fuerte capacidad de adaptación" para realizar operaciones asimétricas, teniendo como objetivo en particular a los civiles. "No hay que subestimarlo", advierte Lister.

- 'Consolidación' -

La pérdida de los puntos de cruce en la frontera sirio-turca afecta profundamente sus capacidades de trasladar armas, mercancías y combatientes. Pero el grupo parece haberse preparado para ello.

"Los accesos del EI en la frontera fueron claramente reducidos desde hace ya un tiempo" por operativos turcos y kurdos, subraya Thomas Pierret, investigador en la Universidad de Edimburgo.

El EI usa redes de contrabando, en especial para el suministro de armas.

"Esto sería suficiente para hacer posible la supervivencia del grupo como movimiento insurgente, pero mantener a flote un proto-Estado en esas condiciones parece problemático", precisa Pierret.

El EI tendrá cada vez más dificultades para hacer llegar a través de Turquía a nuevos combatientes, en especial desde Europa.

El ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, anunció este martes una "clara disminución" del número de yihadistas franceses llegados a las zonas de combate en el primer semestre de este año y la cifra fue de sólo 18, frente a 69 en los seis primeros meses de 2015.

En este contexto, se perfila una estrategia para el EI: la de "consolidar" el control de sus bastiones urbanos al mismo tiempo que aumenta sus capacidades "para realizar frecuentes ataques con bomba", considera Lister.

La organización ultrarradical controla todavía con mano de hierro sus 'capitales' de Raqa en Siria y Mosul en Irak, aunque se proyectan operaciones para retomar esas ciudades, en espacial la iraquí.

- Más ataques -

De manera paralela, el EI aumenta los ataques, la mayoría de ellos perpetrados por kamikazes, en ambos países.

Mostró el lunes su capacidad para golpear en pleno centro zonas controladas por el régimen sirio con un doble atentado que causó al menos 35 muertos en Tartús (oeste).

Los riesgos de atentados siguen siendo extremadamente elevados en Europa, como muestra el ataque realizado el miércoles por la noche contra policías daneses en nombre del EI por un traficante de drogas de origen bosnio.

"La trayectoria (de la organización) está caracterizada por una tendencia general de retroceso de su influencia militar y su capacidad para preservar sus territorios, paralelamente a un avance de los ataques terroristas contra objetivos civiles fuera de sus propias fronteras", estima Charlie Winter, investigador del Centro internacional de lucha contra el terrorismo de La Haya.

Este cambio es perceptible en los órganos de propaganda relacionados con el EI, como la agencia Amaq o los boletines en línea, subraya Aymenn Al Tamimi, experto de movimientos yihadistas en el Middle East Forum.

"Constatamos un retroceso de propaganda militar", como "el anuncio de la instalación de "nuevas 'wilayas' (provincias) en países extranjeros", indicó.

En cambio, "se concentran en las reivindicaciones de los ataques", agregó.

Para Winter, el EI ya no está en "su apogeo militar, pero en términos de influencia, sigue siendo objeto de una gran preocupación".

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AFP