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Un globo inflable con el logo de la petrolera YPF se observa en el aire frente al edificio del Congreso argentino, el 3 de mayo de 2012 en Buenos Aires

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Juan José Aranguren, futuro ministro de Energía de Argentina, afirmó este viernes que la petrolera nacionalizada YPF seguirá siendo del Estado luego de la asunción del nuevo gobierno.

"YPF continuará con la configuración accionaria actual que tiene 51% en manos estatales (26% Estado nacional y 25% de las provincias) y el resto está en manos privadas", declaró Aranguren, ex CEO de la angloholandesa Shell, a la radio Mitre

Aranguren, quien al frente de Shell se enfrentó se enfrentó duramente con la gestión kirchnerista que finaliza, fue designado ministro de Energía por el electo presidente Mauricio Macri, un liberal de derecha que asumirá el 10 de diciembre.

YPF, la mayor empresa del país, fue privatizada en la década de 1990 pero volvió a ser controlada por el Estado en abril de 2012, cuando la presidenta saliente, Cristina Kirchner, anunció la nacionalización del 51% de las acciones que estaban en manos del grupo español Repsol, lo que provocó una controversia.

El diferendo se selló dos años más tarde cuando Argentina indemnizó a la empresa española con la entrega de bonos por más de 5.000 millones de dólares.

El futuro ministro anticipó además que habrá una baja en los subsidios al consumo de energía, lo que significará un aumento en las tarifas en particular para los tres millones de habitantes de la capital.

Los pobladores de Buenos Aires gozan desde hace más de una década de subsidios al consumo de energía, entre otros servicios, así como al transporte público.

El beneficio puesto en marcha durante la crisis de 2001 se mantuvo en el tiempo y fue causa de reclamos de las empresas privatizadas en el marco de una espiral inflacionaria de más de dos dígitos desde 2008.

"Necesitamos, como en otros sectores de la actividad económica, recuperar la racionalidad. Tenemos que salir de la esquizofrenia", dijo Aranguren.

El expetrolero lamentó que pese a ser un país rico en recursos energéticos, "Argentina importa 15% de la energía", lo que calificó como "un crimen".

"Y encima la subsidiamos. Nuestro caso es el único que es importador y subsidia la energía", advirtió.

Insistió en que "no puede haber las distorsiones de tarifas" y recordó que en la ciudad de Buenos Aires, "se paga siete veces menos" que en algunas provincias.

AFP