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Un oficial de policía en el bulevar de Las Ramblas el 19 de agosto de 2017, dos día después del atentado que causó la muerte de 13 personas

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La ausencia de obstáculos físicos en Las Ramblas de Barcelona generó una polémica en España, que el ayuntamiento considera fuera de lugar, dos días después del atentado perpetrado en este célebre bulevar y que dejó 13 muertos.

"No tiene lugar hablar ahora de lo que se hubiera podido evitar con un bolardo puesto en La Rambla", dijo a la prensa la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau.

Desde el viernes, varios medios y usuarios de redes sociales han multiplicado los artículos sobre la ausencia de dichos obstáculos. Algunos incluso han pedido la dimisión de la alcaldesa, que habría desoído las recomendaciones de la policía nacional.

Colau se defendió afirmando que "los autores del atentado querían matar, y si no hubieran podido entrar por La Rambla, lo hubieran hecho por otro sitio".

"No podemos llenar una ciudad como Barcelona de barreras", apostilló la alcaldesa de izquierdas, que dirige la segunda mayor ciudad de España y la más turística del país.

Además, el ayuntamiento aseveró que esas decisiones se toman en reuniones tripartitas entre el Estado, Cataluña y la ciudad de Barcelona.

Ya el viernes, el número dos de la alcaldía, el argentino Gerardo Pisarello, salió al paso de la polémica naciente, con un mensaje en Twitter: "Para dejar las cosas claras. Jamás el ayuntamiento de Barcelona se ha negado a poner bolardos".

"Las medidas de seguridad antiterroristas las determinan los responsables de Interior. El Ayutamiento colabora y aplica estas instrucciones", añadió.

El ministerio del Interior español había recomendado a las ciudades que coloquen bolardos en los lugares más frecuentados, para evitar este tipo de atentados que ya sufrieron ciudades como Niza (Francia), Londres o Berlín.

Sin embargo, los responsables locales de seguridad no quisieron añadir obstáculos en la zona de Las Ramblas, alegando que "ya tiene muchos obstaculos físicos: árboles, bancos, kioscos, farolas, etc. Y poner físicamente más barreras suponía un peligro para el acceso de vehículos de emergencia en esta zona tan concurrida", explicó a la AFP una portavoz de la alcaldía barcelonesa.

Por su lado, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, no quiso entrar en la polémica, y se limitó a declarar que la policía hizo la "recomendación" de colocar esos bolardos y que la aplicación era competencia de "cada ayuntamiento".

En un país que desde 2015 está en alerta antiterrorista 4 sobre una escala de 5, Barcelona había aplicado sin embargo otras medidas como la colocación de barreras o el reforzamiento de controles en conciertos y festividades.

El gobierno español pidió este sábado la adopción de medidas adicionales, para reforzar aún más la seguridad en lugares de gran afluencia. Madrid en particular instaló unos maceteros de hormigón en varias calles del centro.

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AFP