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El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, antes de una reunión de ministros de Finanzas del Eurogrupo en el Consejo Europeo, en Bruselas el 20 de marzo de 2017

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El primer ministro portugués, António Costa, volvió a pedir este lunes la dimisión de Jeroen Dijsselbloem como presidente del Eurogrupo, tras decir éste que los países del sur de Europa se gastan el dinero en "alcohol y mujeres".

En una entrevista con Radio Nacional de España, Costa respondió con un "claro que sí" a la pregunta de si su gobierno de izquierdas sigue considerando que Dijsselbloem debería abandonar la presidencia del foro de ministros de Finanzas de la Eurozona.

"Las palabras [de Dijsselbloem] son insoportables para todos nosotros, pero tenemos que seguir adelante, trabajando en lo que es esencial", dijo Costa en Madrid, donde este lunes participó en una cumbre de países del sur junto con los líderes de España, Francia, Grecia, Italia, Chipre y Malta.

"El señor Dijsselbloem es algo que está de pasaje, pero el euro es un resultado muy importante del trabajo de la UE, y en eso nos tenemos que concentrar, porque es preciso consolidarlo completando la unión económica y monetaria", añadió el dirigente socialista portugués, que se expresó en español.

Dijsselbloem se atrajo un aluvión de críticas por unas declaraciones formuladas durante una entrevista el mes pasado con el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Dijsselbloem, también ministro holandés de Finanzas, dijo que durante la crisis económica "los países del norte de la zona euro se mostraron solidarios con los países en crisis".

"Para mí, socialdemócrata, pienso que la solidaridad es muy importante. Pero quien la reclama también tiene deberes. Yo no puedo gastar todo mi dinero en schnaps [un tipo de alcohol] y mujeres y a continuación pedir su ayuda", agregó.

La metáfora no gustó nada en los países del sur de Europa, castigados por las consecuencias del crash financiero de 2008 y que se vieron obligados a adoptar duras medidas de austeridad.

Costa no tardó en pedir la dimisión del holandés, al que acusó entonces de tener "una visión racista, xenófoba y sexista sobre una parte de los países europeos".

El holandés volvió este lunes a referirse a la polémica, diciendo que "esto empieza a ser como si hubiera cometido un crimen de guerra".

Y quiso matizar sus declaraciones previas: "Todos saben que nunca dije que los europeos del sur se gastaban el dinero en alcohol y mujeres. Ése nunca fue mi mensaje", indicó Dijsselbloem al diario holandés de referencia, De Volkskrant.

"El enfado a propósito de (lo que dije en) la entrevista es cólera contra ocho años de política de gestión de crisis", añadió.

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AFP