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Donald Trump se reúne con senadores en la Casa Blanca, el 9 de enero de 2018

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Los senadores estadounidense no lograron alcanzar un acuerdo el domingo para poner fin al cierre parcial del gobierno federal antes de que comience la semana laboral, por lo que pospusieron una votación clave.

A pesar de que los líderes del Partido Republicano y Demócrata reconocieron avances tras las maratonianas negociaciones del fin de semana, decidieron aplazar 11 horas la votación prevista para el lunes a las 01H00 (06H00 GMT).

Como consecuencia, el "shutdown" forzará a centenares de miles de trabajadores federales a quedarse en casa sin salario.

El cierre entró en vigor en la mañana del sábado, cuando venció el plazo que tenía el Senado para aprobar una extensión del presupuesto por cuatro semanas, y empañó el primer aniversario de Donald Trump en la Casa Blanca.

Durante las sesiones especiales en el Senado este fin de semana se oyeron muchos reproches de ambas formaciones, aunque el líder de la mayoría, Mitch McConnell, se comprometió a abordar temas importantes para la oposición.

Los demócratas reclaman, por ejemplo, una solución para los casi 700.000 inmigrantes, en su mayoría latinoamericanos, beneficiados por el programa DACA, que les daba permiso para trabajar y estudiar legalmente en Estados Unidos. Trump no ha renovado este programa que vence el 5 de marzo.

Pero los republicanos aseguran que no discutirán sobre este tema sin la reapertura de la administración federal.

"Es fantástico ver a los republicanos pelear con determinación por nuestro Ejército y seguridad en las fronteras", tuiteó Trump al día siguiente de cumplir su primer año en el gobierno.

El mandatario acusó a los demócratas de "simplemente querer una multitud de inmigrantes sin el mínimo control", pero no ha dado señales hasta el momento de cómo prevé salir de esta crisis, por lo que es prácticamente imposible calcular cuánto tiempo durará esta situación.

- Migración en disputa -

El jefe de los senadores demócratas, Chuck Summer, recordó por su parte que es la primera vez que se produce un "shutdown" en Estados Unidos cuando la Casa Blanca y ambas cámaras del Congreso están controladas por el mismo partido.

"No logran siquiera ponerse de acuerdo con su propio presidente. (...) Nosotros, los demócratas, estamos listos para sentarnos en la mesa de negociaciones. El presidente debe tomar una silla", agregó.

Mick Mulvaney, director de presupuesto de la Casa Blanca, dijo estar convencido de que existe una verdadera posibilidad de encontrar una solución antes del lunes de mañana. Pero también advirtió en Fox News que en caso de que fracase esta posibilidad, el "shutdown" puede durar "varios días".

También denunció una maniobra política de algunos demócratas, que según él buscan alargar el cierre hasta el día en que se prevé celebrar el discurso del Estado de la Unión, el 30 de enero.

Este discurso ante las cámaras del Congreso es el momento en que el gobierno explica al pueblo estadounidense sus prioridades para el año que empieza.

- La Estatua de la Libertad resiste -

En medio de esta cacofonía, la Estatua de la Libertad, que había sido cerrada a los turistas el sábado, reabrirá el lunes.

El estado de Nueva York pagará con sus propios recursos a los empleados federales necesarios para reabrir este monumento emblemático de un país abierto a los inmigrantes.

"La estatua es más que una estatua", dijo el gobernador demócrata de Nueva York, Andrew Cuomo. "Es un símbolo de Nueva York y de nuestros valores (...) Su mensaje nunca fue más importante que hoy".

La última vez que el gobierno federal se vio forzado a paralizar sus actividades fue en octubre de 2013, durante el gobierno de Obama, cuando 800.000 empleados públicos fueron licenciados durante 16 días.

En este contexto, Trump evocó el domingo en un tuit una posible reforma de los procedimientos de votación en el Senado.

Esta medida, conocida en Washington como "opción nuclear" marcaría una ruptura radical en el funcionamiento de esta institución que debe contrabalancear los excesos partidarios de la tumultuosa Cámara de Representantes.

El reglamento interior del Senado - compuesto por 100 miembros - estipula que para cada moción, todos los senadores tienen derecho a objetar. Esta objeción solo puede ser superada con el voto de las 3/5 partes del Senado. En la práctica, se necesitan los votos de 60 senadores para tomar alguna decisión.

Pero los republicanos cuentan con 51 bancas en el Senado.

Sin embargo, cruzar el Rubicón y tomar la decisión unilateral de reducir la barra de 60 a 51 votos transformaría profundamente el funcionamiento del Congreso. La mayoría de los senadores se opone a esta iniciativa.

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AFP