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La policía antidisturbios turca usa cañones sde agua y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes frente a la sede del diario opositor turco Zaman, que fue registrada por las autoridades la víspera, el 5 de marzo de 2016

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Estados Unidos y la Unión Europea expresaron este sábado su preocupación por la libertad de prensa en Turquía, después de que se allanara un importante diario de oposición, último caso de represión contra los medios en ese país.

La policía turca dispersó este sábado en Estambul con gases lacrimógenos, cañones de agua y balas de goma a cerca de 500 manifestantes que estaban frente al periódico de oposición Zaman, intervenido el viernes por las fuerzas de seguridad, indicó un fotógrafo de la AFP.

El periódico, crítico con el presidente islamoconservador Recep Tayyip Erdogan, fue puesto bajo tutela. Los administradores designados por las autoridades para tomar el control del periódico ya despidieron al redactor jefe, Abdulhamit Bilici, según varios medios.

"No es un proceso político sino jurídico. No quiero interferir en este proceso. Turquía es un Estado de derecho (...) pero no haremos la vista gorda ante las maniobras de una estructura dentro del Estado que intenta utilizar la prensa", dijo el primer ministro Ahmet Davutoglu.

El sábado un importante dispositivo policial rodeaba la zona y los trabajadores del periódico tenían que identificarse para entrar en el edificio.

Zaman denunció en su número de este sábado un "día de vergüenza" para la libertad de prensa en Turquía. "La Constitución está suspendida" titulaba en primera página en grandes letras blancas sobre fondo negro.

La Unión Europea urgió a Turquía, candidata a la adhesión al bloque, a "respetar y promover" la libertad de prensa.

"Estamos sumamente preocupados por los últimos acontecimientos en torno al diario Zaman, que ponen en peligro los progresos que ha hecho Turquía en otros ámbitos", dijo el comisario europeo de Ampliación de la UE, Johannes Hahn.

Deploramos "la última serie de acciones judiciales y policiales preocupantes tomadas por el gobierno turco contra los medios y quienes los critican", dijo por su parte el portavoz del Departamento de Estado estadounidense, John Kirby.

El grupo Zaman, también dueño de la agencia de prensa Cihan y del diario en inglés Today's Zaman, es conocido por sus posiciones cercanas al imán Fethullah Gulen, enemigo número uno de Erdogan desde que estalló un escándalo de corrupción que salpicó a las altas esferas del Estado a finales de 2013.

- Purgas -

El presidente turco acusa a Gulen, de 74 años, de estar detrás de las acusaciones de corrupción que enfrentó hace dos años y de haber creado un "Estado paralelo" para derrocarlo. Los partidarios de Gulen niegan las acusaciones.

Desde este escándalo, las autoridades turcas han multiplicado las purgas, especialmente dentro de la policía y la justicia, y realizado acciones judiciales contra los partidarios de Gulen y sus intereses financieros.

Tras el allanamiento, decenas de periodistas y asalariados de Zaman se congregaron frente a la sede general del diario en Estambul.

"La prensa libre no dejará que la callen, sobrevivirá incluso si debemos escribir sobre los muros. No pueden callar a los medios en esta era digital", expresó el redactor jefe de Zaman, Abdulhamit Bilici, citado por la agencia de prensa Cihan, unos minutos antes de la intervención policial.

Desde hace varios meses, tanto la oposición turca como oenegés de defensa de medios y otros países han expresado su inquietud frente a la creciente represión de Erdogan y de su gobierno de la prensa.

Dos periodistas del diario opositor Cumhuriyet, Can Dundar y Erdem Gul, serán juzgados a finales de marzo por haber informado sobre suministros de armas de Ankara a rebeldes islamistas en Siria.

Ambos reporteros fueron liberados hace una semana tras pasar tres meses en la cárcel, pero corren el riesgo de ser condenados a cadena perpetua.

Asimismo, el gobierno turco prohibió la semana pasada la cadena de televisión prokurda IMC, acusada de difundir "propaganda terrorista" a favor de los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

La justicia turca puso además en octubre bajo tutela al grupo Koza-Ipek, también cercano al imán Gulen, dueño de dos diarios y dos canales de televisión que actualmente se encuentran cerrados.

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AFP