Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

El presidente de la aerolínea Air France, Frederic Gagey, comparece en una rueda de prensa en París el 5 de octubre de 2015

(afp_tickers)

La violenta irrupción de manifestantes en una reunión de la directiva de Air France sobre un drástico plan de despidos preocupa al Estado francés, accionista de la aerolínea, y a los círculos económicos, que temen consecuencias negativas para la imagen del país.

El presidente francés, François Hollande, denunció este martes los actos de violencia "inaceptables" que pueden tener "consecuencias para la imagen" y el "atractivo" de Francia.

Hollande instó a "un diálogo responsable con una dirección que toma las decisiones que son esperadas y representantes sindicales que juegan la única carta posible, la del compromiso y la negociación".

La justicia francesa anunció este martes el inicio de una investigación sobre la agresión que sufrieron dos directivos de la firma. Las fotos de los dos directivos huyendo del lugar con las camisas desgarradas fueron publicadas el martes por la prensa tanto francesa como internacional.

"Toda Francia está conmocionada", "esas imágenes hacen daño a nuestro país", afirmó este martes el primer ministro del país, Manuel Valls, considerando que se trata de acciones de delincuentes.

- Mediación del Estado o solución en la empresa -

La mayoría de los sindicatos de Air France reclaman al Estado, que posee un 17,6% de las acciones de la firma, que medie para solucionar el conflicto, pero la respuesta del Gobierno es negativa. "La compañía no es sólo un baluarte industrial, sino también un vector de la cultura y de la diplomacia francesa", estima la intersindical de Air France, sosteniendo que el "Gobierno no puede desinteresarse de la manera como la empresa es administrada". Hace "meses que las organizaciones sindicales piden que el gobierno las reciba, meses sin respuesta", lamentó Philippe Evain, del principal sindicato de pilotos de Air France (SNPL). "Ahora hay que sentarse en la mesa" de negociaciones, dijo, declarándose "estupefacto" por lo ocurrido el lunes.

"La solución viene ante todo de la propia empresa", respondió Valls. Se trata "de una empresa privada", alegó también el secretario de Estado de Transportes, Alain Vidalies. "La mejor respuesta" a los actos del lunes "es que sean los actores de la empresa los que retomen el camino del diálogo", agregó.

La prensa francesa daba cuenta este martes de la preocupación por las repercusiones de lo ocurrido el lunes para la imagen de la compañía aérea e incluso para la del atractivo económico del país.

"El caso de Air France simboliza todas las taras y empantanamientos del diálogo social a la francesa", estimó el diario Libération (izquierda), criticando a la compañía por ser "incapaz de reformar de otra manera que con conflicto y dolor".

Las imágenes del lunes "dicen algo terrible sobre Francia, y es así como van a ser interpretadas", estimó Geoffroy Roux de Bézieux, número dos de la principal asociación empresarial francesa (Medef), aunque agregó las mismas no reflejan "la verdad sobre el diálogo social en Francia".

Los actos de violencia se produjeron el lunes en el marco de una manifestación de asalariados de la compañía, que interrumpieron el Comité de Empresa en el que la dirección anunciaba a los representantes del personal un plan de reestructuración que acarrearía la supresión de 2.900 empleos en dos años, tras fracasar las negociaciones con los pilotos, que rehusaron el aumento de las horas de vuelo.

Este nuevo plan de reestructuración se agrega a otro que significó la supresión de 5.500 puestos de trabajo entre 2012 y fines de 2014.

AFP