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Un policía belga monta guardia en la entrada del aeropuerto de Bruselas, en Zaventem, el 22 de marzo de 2016

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Las autoridades belgas, ya criticadas desde los atentados de París por su supuesto "laxismo" en la lucha antiterrorista, están nuevamente bajo presión por los "errores" que supuestamente podrían haber permitido los atentados de Bruselas.

A continuación, los principales reproches:

El 'hombre del sombrero'

Los investigadores creían haber detenido al tercero de los atacantes del aeropuerto de Bruselas, pero el lunes tuvieron que liberar al único sospechoso, Fayçal Cheffou, por falta de pruebas. Cheffou no sería por lo tanto el 'hombre del sombrero' que aparecía en las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad del aeropuerto al lado de los dos kamikazes del 22 de marzo.

Cheffou fue detenido e inculpado sobre la base de un testimonio y por su legajo, pero la investigación no permitió confirmar las sospechas.

Extradición por Turquía de un kamikaze

Turquía reprochó a Bélgica que haya ignorado informaciones transmitidas sobre las acusaciones de que Ibrahim El Bakroui, uno de los kamikazes del aeropuerto de Bruselas, era un "combatiente terrorista". Este hombre fue detenido por Turquía en junio de 2015 cerca de la frontera siria. Según la justicia belga, El Bakraoui, cuyo hermano Khalid, otro de los kamikazes del 22 de marzo, está igualmente implicado en los atentados de París, sólo tenía entonces antecedentes de delincuente y se encontraba en libertad condicional.

El día en que los turcos lo expulsaron hacia Ámsterdam, en julio de 2015, las autoridades de Ankara avisaron a las embajadas belga y holandesa en el último momento. Ningún servicio de seguridad esperó a El Bakraoui a su llegada a Europa y desapareció de los radares.

Antes de su expulsión, no se informó sobre sus antecedentes ni sobre su calidad de condenado en fuga, lamentaron dos ministros belgas. Ibrahim El Bakraoui estaba igualmente en las listas antiterroristas de Estados Unidos desde septiembre.

Informaciones mal compartidas

Al día siguiente de los atentados de París, Salah Abdeslam, uno de los sospechosos clave en fuga, fue controlado por la policía francesa cerca de la frontera belga.

Pero su vehículo fue autorizado a continuar. Su nombre no figuraba en las fichas francesas de potenciales sospechosos. Bélgica no había aún transmitido a París su petición de captura en su contra.

Cuatro meses de fuga para Abdeslam

Al día siguiente de los atentados de París, Abdeslam pudo regresar a Bruselas a pesar de haber sido contolado tres veces en Francia. Varias personas fueron luego inculpadas por haberlo ayudado.

En sus cuatro meses de fuga se informó de que logró escaparse en una ocasión de la policía en Bruselas escondiéndose en un mueble de una mudanza. En otra ocasión, la policía belga tuvo que posponer un registro debido a la legislación belga que prohibía proceder a registros por la noche, dándole la posibilidad de huir.

Se supo luego que las autoridades de diferentes países europeos no notificaron a sus contrapartes de Europa sobre los viajes de Abdeslam a través del continente con varias de las personas envueltas en el comando de los atentados de París unos meses antes de que sucedieran.

Abdeslam fue capturado el 18 de marzo, a pocos centenares de metros de su domicilio familiar. Los investigadores hallaron su ADN en diferentes viviendas registradas en Bruselas.

Una indagatoria corta

La información sorprendió: Salah Abdeslam fue sólo brevemente interrogado tras su arresto el 18 de marzo, unos días antes de los atentados de Bruselas. ¿Si lo hubiesen interrogado más los investigadores habrían podido evitar los atentados de Bruselas?

La fiscalía federal aseguró que Abdeslam fue interrogado el 19 de marzo durante tres horas en total, antes de invocar su derecho a guardar silencio.

Bruselas, semillero de yihadistas

Es un reproche recurrente: Bélgica pudo haber sido laxista con la radicalización de parte de su juventud. El país cuenta, proporcionalmente en relación a su población, con el contingente más importante de yihadistas que partieron a Siria o Irak.

La comuna de Molenbeek, en Bruselas, parece ser un semillero de yihadistas. Salah Abdeslam y su hermano Brahim, kamikaze de París, crecieron allí. Uno de los presuntos organizadores de estos atentados, Abdelhamid Abaaoud, también. Los asesinos del comandante Massoud en Afganistán estuvieron allí en 2001, así como uno de los organizadores de los atentados de Madrid en 2004.

A nivel local, algunos responsables, como el exalcalde de Molenbeek, son criticados por indulgencia frente a la difusión de un islam cada vez más radical. A nivel nacional se reprocha a las autoridades el haber dejado a Arabia Saudí difundir la ideología salafista, a menudo considerada como terreno fértil del yihadismo.

Coordinación fallida el 22 de marzo

La polémica también estalló después de la reacción de las autoridades el 22 de marzo. Según el ministro de Interior, la evacuación de estaciones de metro y de trenes de la capital se decidió a las 08h50, menos de una hora después de las explosiones en el aeropuerto de Bruselas, pero antes del atentado en el metro en donde estalló una bomba hacia las 09h10.

El operador del metro aseguró no obstante que no recibió ninguna instrucción en ese sentido. Un sindicato ferroviario dijo, por su parte, que los trenes continuaban circulando cerca de las 10h00.

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AFP