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Banderas británicas y de China en el centro de Londres, el 18 de octubre de 2015, mientras esperan por la visita del presidente chino, Xi Jinping.

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El presidente chino, Xi Jinping, comienza el martes una visita de Estado al Reino Unido en la que los derechos humanos quedarán a un lado para seguir avanzando en la nueva época dorada de las relaciones económicas.

La visita de cuatro días supone el encuentro entre un gigante asiático con mucho dinero, y ambiciones globales no disimuladas, y un bastión financiero europeo sediento de inversiones.

El príncipe Carlos, que mantiene relaciones tirantes con los dirigentes chinos, no estará en el banquete oficial ofrecido por la reina Isabel, y el líder de la oposición laborista Jeremy Corbyn podría reprochar a Xi el trato a los disidentes.

Sin embargo, ambas cosas quedarán en anécdota ante el despliegue preparado para el presidente chino, que será el huésped de la reina y llegará al palacio de Buckingham en carroza, recorriendo una gran avenida engalanada en su honor.

Además, será recibido calurosamente por el primer ministro David Cameron y se dirigirá al parlamento de Westminster en la primera visita de Estado en 10 años de un presidente chino.

Xi estará rodeado de una cohorte de funcionarios y altos representantes de las finanzas y las empresas, entre ellos, posiblemente, el fundador del gigante del comercio electrónico chino Alibaba, Jack Ma.

Al final, el presidente "anunciará una era dorada de las relaciones" entre los dos países, aseguró el embajador chino en Londres, Liu Xiaoming, que cree que el Reino Unido "está convirtiéndose en el líder de Europa y Occidente" en lo que se refiere a las relaciones con Pekín.

Según el profesor de economía Ivan Tselichtchev, especialista en Asia, ésto se debe a que "el Reino Unido es el único país europeo que muestra una verdadera voluntad política de atraer dinero chino a proyectos de infraestructura".

"En términos más generales, valora su relación económica con China quizás más que cualquier otro país desarrollado", añadió.

Fondos soberanos, empresas estatales y, cada vez más, consorcios privados chinos compran empresas británicas, se asocian a ellas o directamente crean sus empresas como cabeza de puente para hacer negocios en Europa.

Michael Gestrin, economista de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) calcula que los chinos han invertido 70.000 millones de dólares en fusiones y adquisiciones de empresas en el Reino Unido desde 2008.

"El Reino Unido es el principal destino de las inversiones chinas desde hace diez años", dejando aparte Hong Kong, dijo Gestrin.

Los chinos podrían invertir hasta 105.000 millones de libras (141.000 M de euros, 162.000 M de dólares), principalmente en los sectores de energía, bienes raíces y transporte, dijo Danae Kyriakopoulou, del Centro de Investigaciones de Ciencias Económicas y Empresariales (Centre for Economics and Business Research) de Londres, coautora de un informe sobre el tema.

"Después de la victoria conservadora en las elecciones de mayo, la inversión en infraestructuras se ha presentado como una de las principales prioridades políticas a la luz del déficit del Reino Unido por culpa de la crónica falta de inversiones", estimó.

"Las regiones del norte son particularmente atractivas" en este punto, y los chinos ya tienen un pie ahí, por ejemplo en el proyecto de desarrollo del aeropuerto de Manchester, que Xi visitará el viernes después de pasar por el club de fútbol del Manchester City.

Pero es en el campo de la energía nuclear donde podría firmarse un gran acuerdo la semana que viene, para participar en la construcción de la central de Hinkley Point C, en el sudoeste.

AFP