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El presidente sudafricano Jacob Zuma en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el 11 de febrero de 2016

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El presidente sudafricano Jacob Zuma reconoció este jueves la gravedad de la crisis económica que sufre su país, en un discurso anual ante el parlamento que estuvo marcado por las manifestaciones en las calles y los incidentes en el congreso.

"Vamos a pasar por un periodo difícil", advirtió Zuma en su discurso, en un momento en el que el presidente se encuentra debilitado políticamente por varios escándalos.

La oposición de izquierda impidió durante una hora la intervención anual de Zuma, antes de ser desalojados de la sala.

"Zuma ya no es un presidente que merezca el respeto de nadie", dijo Julius Malema, el líder del partido de izquierda, los Combatientes por la Libertad Económica (EFF, oposición).

En medio de los gritos, Zuma intentó mantener su semblante tranquilo y risueño, pero una vez que pudo iniciar su discurso, adoptó un tono sombrío y advirtió que el país puede perder el grado de inversor, y que si eso ocurre va a ser más difícil financiar los programas sociales.

Los altercados empezaron unas dos horas antes del inicio de la intervención del presidente, entre partidarios del EFF y la policía, que intentaba dispersarlos.

Los opositores del EFF habían prometido alborotar el discurso solemne del presidente en el hemiciclo si éste no se explicaba sobre los cambios de gobierno que han hundido a la moneda sudafricana.

Para contener la protesta, la policía tuvo que lanzar granadas ensordecedoras a los manifestantes reunidos cerca del parlamento de Ciudad del Cabo.

Las fuerzas del orden habían instalado antes barreras en varias calles cercanas al parlamento para evitar disturbios contra el jefe de Estado.

Jacob Zuma está en el punto de mira de los ataques de la oposición en la Asamblea, en los tribunales y en la calle. Todos lo instan a dejar la presidencia.

Un caso de abuso de bienes sociales -el escándalo Nkandla, nombre de su residencia privada- y las repercusiones económicas catastróficas de la destitución de dos ministros de Finanzas en diciembre alimentan desde hace semanas la campaña "Zuma debe caer" (#ZumaMustFall).

La Alianza Democrática (DA, liberal), principal partido de la oposición, se comprometió a no interrumpir el discurso pero pedirá a Zuma que deje sus funciones.

Jacob Zuma "va de un escándalo en otro, para protegerse y proteger a sus acólitos (...) mientras que nuestro país está al borde de la crisis económica", declaró en un comunicado el jefe de la DA, Mmusi Maimane.

El discurso sobre el estado de la nación, un momento importante de la vida política sudafricana, tiene lugar dos días después de una audiencia de la Corte Constitucional, por demanda presentada por la oposición en el caso Nkandla.

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AFP