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Michael Horn testifica ante el Congreso de EEUU, este jueves 8 de octubre en Washington

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El presidente de Volkswagen en Estados Unidos dijo el jueves que sabía de problemas con las emisiones de gases de automs diésel, pero que solo en septiembre se enteró de que tenían un dispositivo para trampear controles.

Michael Horn, presidente y CEO de Vokswagen Group of America, dijo a un comité del Congreso que no tenía nada que ver con este sistema y que ignoraba hasta principios de septiembre que, durante años, los coches tenían un programa para eludir los controles anti-polución.

También dijo que Volkswagen no planeaba reemplazar el casi medio millón de automóviles que en Estados Unidos están equipados con este software engañoso. Pero afirmó que les tomará más de un año arreglar la mayoría de ellos porque esto implica más que un simple ajuste de programación.

Sometido a un duro interrogatorio de parte de un subcomité del Comité de Energía de la Casa de Representantes, Horn se distanció del escándalo que pesa sobre el mayor fabricante automotor del mundo.

El ejecutivo dijo que supo a comienzos de 2014 que las emisiones de autos diésel fabricados por VW no se ajustaban a las normas de Estados Unidos, pero añadió que se enteró del software engañoso "pocos días antes" de una reunión el 3 de septiembre entre la empresa y los reguladores estadounidenses.

"No me habían dicho entonces, ni tenía ninguna razón para sospechar o creer que nuestros autos tenían ese sistema", afirmó.

"En aquel momento, no tenía conocimiento de lo que era un dispositivo engañoso. Y tampoco tenía idea de que eso pudiera estar en nuestros automóviles", añadió.

- Violación de la confianza -

Horn es el primer ejecutivo del fabricante alemán que comparece ante el Congreso para dar explicaciones sobre este escándalo que amenaza a Volkswagen con miles de millones de dólares en multas en Estados Unidos y, probablemente, también con cargos criminales.

La compañía fue duramente criticada por los legisladores cuando se inició la audiencia en la Cámara.

"La confianza ayudó a construir Volkswagen porque creíamos que la compañía daba prioridad a sus consumidores", dijo el jefe del comité, Tim Murphy. Lo que hizo la empresa "representa una violación fundamental de la confianza del público", añadió.

Dijo que la Volkswagen debe responder qué sucedió, quiénes estuvieron involucrados y por qué se tomaron estas medidas. "¿Se hizo deliberadamente para engañar a los reguladores del gobierno (estadounidense)?", preguntó.

El congresista Peter Welch dijo que la compañía es "el Lance Armstrong de la industria automotriz", refiriéndose al campeón del ciclismo que luego se vio envuelto en un escándalo por dopaje.

Argumentando que los concesionarios de Estados Unidos ahora son rehenes de coches que no pueden vender, los legisladores le preguntaron a Horn si la compañía planea reemplazarlos; así como reemplazar los que ya fueron comprados.

Horn respondió: "No. Nuestro plan no es recomprar el inventario. Nuestro plan es arreglar los automóviles".

Dijo que ajustarán el software de los vehículos de los modelos más recientes, en un proceso que estará listo para mediados de 2016. Pero, para 430.000 coches, serán necesarios más arreglos que tomarán más de un año.

El escándalo se desató el 18 de setiembre, cuando se supo que medio millón de autos diésel de la empresa tenían ese sistema para eludir los controles anti-polución.

AFP