El presidente Barham Saleh propuso el jueves elecciones anticipadas en Irak, una sugerencia lejos de responder a las esperanzas del movimiento de protesta que reclama la "caída del régimen" en bloque, tras un mes de sangrientas manifestaciones que causaron más de 250 muertos.

Saleh, que mantiene reuniones con los líderes de los partidos desde hace varios días, añadió que el primer ministro Adel Abdel Mahdi, "acepta dimitir" si los grupos en el Parlamento se ponen de acuerdo sobre un sustituto.

Abdel Mahdi, llegado al poder tras las elecciones legislativas de 2018, ya había propuesto el martes su dimisión si los partidos se ponían de acuerdo sobre un nuevo gobierno y un nuevo primer ministro.

"Quiero garantizarles que como presidente de la República, aprobaré la celebración de elecciones anticipadas en el marco de una nueva ley electoral [...]", declaró Saleh en un discurso televisado. La ley será sometida a votación del Parlamento "la semana próxima".

En la plaza Tahrir de Bagdad, epicentro de las protestas, los manifestantes reaccionaban a la noticia. "Una dimisión de Abdel Mahdi solo es una parte de la solución. El problema lo tenemos con todos los partidos en el poder", declaró Haydar Kazeb, un manifestante de 49 años.

Movilizados día y noche en Bagdad y en las ciudad del sur del país, los manifestantes aseguran que continuarán protestando hasta que se dé respuesta a sus reivindicaciones: una nueva Constitución y la salida del conjunto de la clase política, a la que consideran corrupta e incapaz.

En uno de los países más corruptos del mundo, donde los puestos se distribuyen en función de las confesiones y las etnias, el sistema político creado tras la caída de Sadam Husein en 2003 debe ser completamente rediseñado, afirman.

- "De raíz" -

La mayoría gubernamental está dividida. Por una parte, el turbulento líder chiita Moqtada Sadr, acostumbrado a las posturas populistas, presente entre los manifestantes. Por otra, Hadi al Ameri, jefe de los paramilitares partidarios de Irán, se ha alineado con Irán, que considera que el "vacío" conducirá al caos.

Ahora bien, la dimisión o la destitución de Abdel Mahdi, un independiente sin base partidista o popular, sólo puede pasar por el Parlamento, encargado de quitarle su confianza y de reemplazarlo.

Desde el lunes, esta asamblea, que convocó al Primer ministro, se reúne diariamente. El jueves aceptó la condición del primer ministro de que la sesión fuese retransmitida en directo por la televisión.

"Estamos cansados de la situación de los últimos 16 años", lanzó Salwa Mazher en la plaza Tahrir. Hay que "arrancarlos a todos de raíz", agregó.

"Incluidos los religiosos, que abandonen la política, donde no tienen nada que hacer", abundó Huda, de 59 años, con velo y gafas de sol.

En el sur, la movilización continúa, según corresponsales de la AFP en el terreno.

En Diwaniya, 200 km al sur de Bagdad, los estudiantes salieron a manifestar, al igual que los escolares y los profesores en huelga general, e incluso los funcionarios de la mayoría de las instituciones.

En Hilla, Nasiriya, Samawa y Amara se formaron nuevas concentraciones. Y en Basora, ciudad petrolera del extremo sur, los manifestantes bloquearon la carretera que conduce al puerto de Umm Qasr, lo que suscita preocupación por las importaciones, en particular de alimentos, según las autoridades.

- "Encrucijada" -

La primera semana de protesta, del 1 al 6 de octubre, se saldó con la muerte, oficialmente, de 157 personas, sobre todo manifestantes muertos a tiros por francotiradores que el Estado todavía no ha identificado.

El movimiento se reanudó el 24 de octubre. Cien personas murieron desde entonces, según un balance oficial.

Después de semejante balance "Irak se encuentra en una encrucijada", estimó la jefa de la misión de la ONU en Irak, Jeanine Hennis-Plasschaert. "O avanza en el diálogo, o se divide ante la inacción".

Por la noche, la violencia volvió a la Plaza Tahrir. Un cohete cayó en la Zona Verde, cerca de la Embajada de Estados Unidos, matando a un soldado iraquí e hiriendo a tres, según fuentes de seguridad.

Sadr y Ameri "desean poner fin a la crisis", explica a la AFP María Fantappié, del centro de estudios International Crisis Group. "Pero sus necesidades son diametralmente opuestas y saben que será difícil ponerse de acuerdo sobre un sustituto" (para Mahdi).

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