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Simpatizantes del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se manifiestan en su apoyo el miércoles 20 de julio en la plaza Taksim de Estambul

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El estado de emergencia entró en vigor este jueves en Turquía mientras el presidente, Recep Tayyip Erdogan, seguía pidiéndole a su "querido pueblo" que continuara movilizándose en favor de la democracia, tras el golpe de Estado fallido del 15 de julio.

A pesar de las restricciones al derecho de manifestación previstas por el estado de emergencia, numerosos turcos recibieron un mensaje de texto firmado "RTErdogan" en el que se instaba a sus simpatizantes a seguir saliendo a las calles para resistir a los "traidores terroristas".

Así se refería a los seguidores de un predicador exiliado en Estados Unidos, Fethullah Gülen, acusados de haberse infiltrado en las instituciones del estado y de haber fomentado el golpe, que dejó unos 300 muertos.

Ankara solicita a la justicia estadounidense que extradite al septuagenario, afirmando que transmitió pruebas de su implicación, aunque estas no se han hecho públicas de momento.

- 'No abandones la resistencia heroica' -

"Mi querido pueblo, no abandones la resistencia heroica de la que has hecho gala por tu país, tu patria y tu bandera", "los propietarios de las plazas [de las ciudades] no son los tanques. Los propietarios son la nación", escribió en su mensaje de texto el presidente.

El miércoles, se dirigió a la multitud de simpatizantes por quinta noche consecutiva y dijo que estaba convencido de que el golpe de Estado "quizá no ha acabado".

El diario progubernamental Yeni Safak publicó el jueves en su web una grabación de un llamado a la oración desde la mezquita del complejo presidencial que atribuyó al presidente Erdogan.

Sin embargo, tras indicar que se trataba de la voz del presidente leyendo versos del Corán, un responsable de la presidencia desmintió que estuviese realizando un llamado a la oración.

Mientras tanto, la purga de la administración no se detiene. Unos 55.000 turcos, incluyendo militares, jueces, profesores, fueron detenidos, suspendidos o despedidos.

El jueves, según la agencia Anadolu, 109 generales o almirantes continuaban detenidos, entre estos, el ex jefe del ejército del aire, Akin Oztürk, sospechoso de ser uno de los organizadores, e incluso el edecán de Erdogan, Ali Yazici.

Además, una treintena de magistrados seguían detenidos y el ministerio de Defensa suspendió de sus funciones a 262 jueces y fiscales militares.

La amplitud de esta purga ha suscitado preocupación en el extranjero y Alemania instó a Ankara a respetar "la justa medida de las cosas".

"Solo la implicación en actos penalmente reprensibles puede ser objeto de medidas de Estado, no la supuesta opinión política", advirtió el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier.

Una reacción que no teme el presidente Erdogan, convencido de que "otros países podrían estar implicados" en la intentona golpista. "Seguiremos luchando para eliminar esos virus de las fuerzas armadas", repitió el miércoles, asegurando que no "comprometería" las normas democráticas.

- Respaldo de la prensa -

En la tarde del jueves, Erdogan tenía previsto reunirse con la Corte Constitucional, mientras que el Parlamento debe avalar a lo largo del día el estado de emergencia, una formalidad.

Regulado por el artículo 120 de la Constitución, el estado de emergencia, que no había sido decretado desde hacía 15 años, fue instaurado por tres meses. Comportará, principalmente, restricciones en la libertad de manifestación o de circulación.

Puesto que la oposición mostró su apoyo al presidente Erdogan después del golpe, esta decisión ha contado con el respaldo casi unánime de la prensa.

"Los traidores del FETÖ", acrónimo que designa a la organización de Gülen, "serán purgados de la función pública", recogía el diario Zaman. En marzo, el ejecutivo turco se puso al frente del periódico, otrora próximo al movimiento gulenista.

"Estado de emergencia contra el terrorismo golpista", plasmaba Habertürk, mientras que el diario Star (progubernamental) publicaba: "Estado de emergencia para los golpistas, calma para los habitantes".

Ocho militares turcos, que habrían huido tras el fracaso del golpe, debían comparecer el jueves en Alejandrópolis por haber entrado ilegalmente en Grecia. Ankara exige a Grecia que los devuelva a territorio turco.

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AFP