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Serguei Lavrov (izq) y el presidente ruso, Vladimir Putin, llegan a una reunión con embajadores rusos el jueves 30 de junio en Moscú, la sede del Ministerio de Exteriores

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Los ministros de Exteriores de Rusia y de Turquía se reunieron este viernes por primera vez desde la reanudación del diálogo entre ambos países para limar asperezas tras la crisis diplomática de los últimos meses.

"Esperamos que esta reunión dará el tono adecuado para la normalización de nuestras relaciones", declaró Lavrov, citado por las agencias rusas, al inicio de la reunión de los dos ministros en Sochi (sur de Rusia), donde se celebra la asamblea de la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro (OCEMN).

"Nuestros respectivos presidentes hablaron por teléfono. Fue muy constructivo y nos encargaron darle seguimiento a esta conversación para normalizar las relaciones y llevarlas a un nivel adecuado", afirmó por su lado Cavusoglu.

Vladimir Putin y su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan hablaron el miércoles por teléfono, por primera vez desde el inicio de la crisis entre ambos países, provocada por el derribo a fines de noviembre de un caza-bombardero ruso por F-16 turcos, encima de la frontera con Siria. Los dos presidentes decidieron mantener un próximo encuentro.

La mejora de las relaciones entre los dos países, tras meses de intensos ataques dialécticos, se produce después de que Erdogan, enviara una carta a Putin, para apaciguar la tensión.

La primera señal de distensión se produjo de inmediato. Putin ordenó levantar las sanciones contra Turquía en el sector turístico e iniciar la "normalización" de las relaciones comerciales entre ambos países.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que la reunión entre los ministros de Exteriores de ambos países precederá a una reunión de sus presidentes, que se podría producir con motivo de la cumbre del G20 a principios de septiembre en China, o incluso antes.

Tras el derribo del avión ruso, Moscú adoptó medidas de represalia, esencialmente comerciales, contra Turquía. Entre ellas, un embargo a la importación de frutas y verduras turcas y la prohibición para las empresas rusas de contratar trabajadores turcos.

El gobierno ruso también restableció desde el 1 de enero de 2016 los visados para los turcos, prohibió los vuelos chárter hacia Turquía y la venta de viajes hacia este país por parte de los turoperadores rusos, con lo que asestó un duro golpe al sector del turismo de Turquía, país que es uno de los destinos preferidos para los turistas rusos.

- Un "puñalada" por la espalda -

El grave incidente que originó esta crisis se produjo en noviembre del 2015, y en él murió un piloto ruso tras al ser abatido su caza por la aviación turca, sobre la frontera sirio-turca. Turquía afirmó que el avión entró en su espacio aéreo e ignoró varias advertencias, lo que Rusia negó.

Este incidente, calificado "de puñalada en la espalda" por el presidente ruso, se añadió a las grandes divergencias existentes entre Moscú y Ankara sobre el conflicto en Siria.

Rusia da claramente su apoyo al presidente sirio Bashar Al Asad, mientras que Turquía desea su caída y ha alentado a los grupos rebeldes que luchan contra su régimen.

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AFP