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El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, posa junto al primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, el 28 de agosto de 2015 en Ankara

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Llevan año y medio al timón de una Turquía que atraviesa un mar agitado pero las fisuras empiezan a aflorar en el equipo que forman el presidente, Recep Tayyip Erdogan, y su primer ministro, Ahmet Davutoglu, cuyo futuro parece incierto.

Cuando fue elegido presidente en agosto de 2014 después de tres mandatos como primer ministro, Erdogan nombró como sucesor al aplicado y estudioso Ahmet Davutoglu, exministro de Relaciones Exteriores, lo que muchos interpretaron como una apuesta por la docilidad.

Pero el universitario de formación se ha ido forjando un lugar en la escena política turca, convirtiéndose en un orador entusiasmado y alcanzando un acuerdo con Bruselas sobre los migrantes, lo que incluirá una exención del visado para los turcos que deseen viajar a la Unión Europea (UE).

La semana pasada, la instancia dirigente del Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP) retiró a Davutoglu, su presidente, el poder de nombrar a los responsables del partido en las provincias y los distritos. Una decisión que fue percibida como el primer golpe de una campaña destinada a socavar su autoridad.

Si bien Davutoglu dirige oficialmente el AKP, Erdogan, que supuestamente debería estar por encima de cualquier partido por ser el jefe del Estado, cuenta con numerosos fieles en esta formación política, que él mismo fundó en 2001.

"Inevitablemente, existe un potencial para los enfrentamientos y esto ya ha empezado", dijo a la AFP Ilter Turan, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Bilgi, en Estambul. "Obviamente, se trata de hombres políticos ambiciosos, así que hay suficientes razones para pensar que existe una importante lucha de poder dentro del partido dirigente", indicó.

Los potenciales sucesores de Davutoglu son numerosos, aunque la prensa suele citar dos nombres: Binali Yildirim, viejo compañero de Erdogan y actual ministro de Transportes, y Berat Albayrak, ministro de Energía y yerno del jefe del Estado.

- 'Solo le temo a Alá' -

La decisión de limitar los poderes de Davutoglu marca, para muchos observadores, un giro en la historia del partido, que se enorgullece de su unidad desde que llegó al poder en 2002.

"El AKP ha conseguido, hasta ahora, no dejar que los desacuerdos internos degeneren en luchas de poder", destacó Turan, recordando que Turquía arrastra una larga historia de conflictos entre el jefe del Estado y el primer ministro desde la presidencia de Turgut Ozal en 1989.

Una desestabilización del AKP podría tener repercusiones justo en el momento en el que Turquía enfrenta varias crisis: amenaza yihadista, reanudación del conflicto kurdo, guerra en Siria, flujo de refugiados...

"El desarrollo del AKP toca de cerca el futuro del país", subrayó en el diario Hürriyet Abdulkadir Selvi, que conoce muy de cerca al partido.

Por su parte, el portavoz del AKP, Omer Celik, negó que exista la menor "crisis" y afirmó que la decisión del MKYK (Consejo Central Ejecutivo y Decisorio del partido) sólo es una medida "técnica" con la que el jefe de Gobierno está de acuerdo.

El martes, reaccionando a los rumores sobre las tensiones, el primer ministro dijo: "Poco importa la discordia que algunos intentan sembrar, poco importa lo que algunos escriban, yo sólo le temo a Alá".

Próximo a Erdogan, el presidente del Parlamento, Ismail Kahraman, declaró recientemente que "un coche con dos conductores no puede avanzar sin accidentarse. Acabará accidentándose inevitablemente".

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