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Un manifestante da la espalda a la policía antidisturbios durante las protestas por la absolución de un agente, el viernes 15 de septiembre en la ciudad estadounidense de San Luis

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Diez policías resultaron heridos y 23 personas fueron detenidas durante una protesta en San Luis, en el centro de EEUU, a raíz de la absolución el viernes de un expolicía blanco por la muerte de un hombre negro.

Los antidisturbios tuvieron que utilizar gases lacrimógenos contra un grupo de manifestantes que dañaron propiedad pública y privada, informó la policía de la ciudad.

Diez agentes resultaron heridos y 23 manifestantes fueron detenidos, agregó, tras la protesta contra un veredicto que, en un contexto de continua tensión racial en EEUU, tuvo especial repercusión en San Luis.

Esta ciudad del estado de Misuri, en el medio oeste estadounidense, fue escenario de violentos disturbios en 2014 tras la muerte de Michael Brown, de 18 años, a manos de un policía blanco que escapó de cualquier acción penal.

El viernes, un juez de San Luis absolvió al exoficial de policía Jason Stockley de las acusaciones de asesinato de Anthony Lamar Smith, un presunto traficante de droga al que disparó al término de una persecución policial.

El magistrado Timothy Wilson consideró que la fiscalía no había logrado demostrar "más allá de una duda razonable" que el policía no actuó en legítima defensa.

Los manifestantes se habían congregado rápidamente cerca del juzgado para protestar contra el veredicto, pacíficamente en un primer momento, con gritos de "Sin justicia no hay paz".

"Rezo por mi ciudad, porque la gente está cansada de esto", declaró al canal de televisión CNN Michael Brown, padre del adolescente muerto en 2014 en Ferguson.

Jason Stockley aseguró haber visto a Anthony Lamar Smith intentar tomar un revólver de su vehículo. El arma, sin embargo, no aparece en las imágenes de la cámara instalada en el coche policial, ni en las tomadas por un testigo con su teléfono móvil ni en las de la cámara de vigilancia de un restaurante vecino.

Basándose en "casi 30 años de experiencia en el tribunal", el juez Wilson consideró en su decisión que "un traficante urbano de heroína que no tuviese un arma de fuego sería una anomalía".

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AFP