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Una pancarta en rechazo por el encarcelamiento de los líderes de la "Revolución de los paraguas", vista el 20 de agosto de 2017 durante una protesta en Hong Kong

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Miles de partidarios de los tres jóvenes líderes encarcelados por la "Revolución de los paraguas", el gran movimiento prodemocracia del otoño de 2014 en Hong Kong, se manifestaron este domingo en la ciudad reclamando la "liberación de todos los presos políticos".

Joshua Wong, Nathan Law y Alex Chow fueron condenados el jueves en apelación a penas de seis, ocho y siete meses de prisión, respectivamente, por su papel en una concentración precursora del movimientos "de los paraguas".

En primera instancia, había sido condenados a realizar trabajos de interés general o penas en suspensión, pero el gobierno, alineado con Pekín, recurrió la sentencia.

Los defensores de los derechos humanos denuncian una "persecución política".

A ojos de sus seguidores, estas condenas son una prueba más de que Pekín refuerza su control sobre la excolonia británica que le fue devuelta en 1997.

Manifestantes de todas las edades desafiaron el calor húmedo del verano hongkonés para reunirse frente al Tribunal de Apelación.

"¡Liberen a todos los presos políticos!", "¡desobediencia civil, sin arrepentimiento!", gritaban.

William Cheung, un ingeniero de unos 40 años, considera que la decisión del Tribunal de Apelación marca "el principio del terror" en Hong Kong.

"Esos jóvenes son nuestra esperanza para el futuro. No debemos tratarlos así", decía Jackson Wai, un septuagenario con lágrimas en los ojos.

En opinión de Anne Lee, estudiante de 19 años, el gobierno "quiere intimidar a la gente para impedir que participe en acciones de resistencia". "Quieren asustarnos más", agregaba.

Durante la concentración por la que los tres jóvenes fueron condenados, el 26 de septiembre de 2014, los manifestantes escalaron vallas metálicas para entrar en el Civic Square, una plaza situada en un complejo gubernamental.

Esa acción desencadenó manifestaciones más importantes y, dos días después, comenzó el movimiento prodemocrático masivo cuando la policía lanzó gas lacrimógeno contra la multitud, que se protegió con la ayuda de paraguas.

Durante más de dos meses, cientos de miles de hongkoneses paralizaron barrios enteros para reclamar la instauración de un verdadero sufragio universal a Pekín, que no cedió ante las protestas.

Según los términos del acuerdo chino-británico sobre la retrocesión, Hong Kong goza de más libertades que el resto de China, en virtud del principio "Un país, dos sistemas", en teoría hasta 2047.

Muchos habitantes sienten, sin embargo, que estas libertades se están perdiendo y que Pekín está intentando anular ese acuerdo.

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AFP