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Manifestantes con una pancarta contra el dictador filipino Ferdinand Marcos para protestar por la intención del actual presidente del país, Rodrigo Duterte, de trasladar sus restos al panteón nacional, el 14 de agosto de 2016 en Manila

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Unas 2.000 personas protestaron este domingo en Manila contra el proyecto del presidente Rodrigo Duterte de trasladar el mes próximo al 'Cementerio de los Héroes' los restos del dictador Ferdinand Marcos (1965-1986).

El acto se llevó a cabo bajo una lluvia torrencial, en presencia de víctimas de torturas y arrestos arbitrarios y de familiares de víctimas de ejecuciones extrajudiciales de la época de la dictadura de Marcos, que según los historiadores dejó miles de muertos.

Marcos fue "un impenitente enemigo de nuestros héroes" y darle una dignidad póstuma "nos convertirá en el hazmerreír del mundo", dijo a AFP la senadora Risa Hontiveros, que participó en la manifestación junto a otros tres legisladores.

Los asistentes lanzaron una petición para frenar el traslado.

"A mí me detuvieron cuando era joven. Me cuesta imaginar que [Marcos] pueda ser enterrado en el Cementerio de los Héroes", afirmó uno de los manifestantes, Danny Tang.

El profesor universitario Ricardo José afirmó que Marcos había falsificado su foja de servicios contra la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, por lo cual sería totalmente improcedente que yazga en un panteón nacional junto a personas que "sacrificaron su vida" en esa época.

Otra protesta, de menor dimensión, se llevó a cabo en la ciudad de Davao (sur), donde Duterte puso a prueba como alcalde sus métodos contra la criminalidad, que según los defensores de los derechos humanos contaron con el apoyo de escuadrones de la muerte que asesinaron a unas 1.400 personas.

Un portavoz de Duterte, Martin Andanar, afirmó el domingo que el mandatario "se mantenía firme" y que no pensaba renunciar a su proyecto.

Marcos falleció en 1989 en Hawái (EEUU), donde se había exiliado junto a su esposa Imelda tras haberse visto obligado a dejar el poder tres años antes, bajo la presión de una rebelión popular.

La familia del difunto hizo embalsamar su cuerpo y pide que se le dé sepultura en el Cementerio de los Héroes.

Duterte fue elegido presidente en mayo, prometiendo un férreo combate contra la delincuencia y la corrupción. En su campaña defendió la gestión de Marcos y recordó que su padre había sido ministro del dictador. La familia Marcos, que sigue ejerciendo una gran influencia en el norte del país, le dio su apoyo.

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AFP