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Quince muertos en un cuádruple atentado suicida en Nigeria

Los cuerpos de varias víctimas del cuádruple atentado suicida en Maiduguri, en una imagen del 12 de julio de 2017 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 12 julio 2017 - 15:16
(AFP)

Al menos 15 personas murieron en un cuádruple atentado suicida cometido por mujeres en Maiduguri, capital del noreste de Nigeria y objetivo recurrente del grupo yihadista Boko Haram, anunció este miércoles la policía.

Cuatro mujeres kamikazes se hicieron explotar en diferentes lugares del barrio de Molai Kalemari en la noche del martes, "matando a 19 personas" -incluyendo a las kamikazes-, declaró a la prensa el comisario de policía del estado de Borno, Damien Chukwu.

Según el comisario, la mayor parte de las víctimas eran miembros de milicias civiles, que poseen numerosos puestos de control en Maiduguri y participan en algunas operaciones militares contra los rebeldes junto al ejército nigeriano.

"En total, 23 personas resultaron heridas", agregó, dando a entender que el saldo de fallecidos podría aumentar.

Bello Danbatta, portavoz de los grupos de milicia civiles y responsable de seguridad de la Agencia de Gestión de Emergencias de Borno (SEMA), afirmó que sus hombres eran los blancos del ataque, debido a que dos de las kamikazes detonaron sus explosivos en puestos de control vigilados por milicianos.

"Perdimos a doce" hombres, declaró. "Se sacrificaron para proteger a su pueblo, la vida y los bienes de los ciudadanos del Estado de Borno", prosiguió.

"Si Dios quiere, seguiremos luchando contra esta insurrección", añadió.

Vestidos de blanco y con máscaras, los agentes del SEMA recolectaron durante el transcurso de la mañana partes de los cadáveres diseminados donde sucedieron los ataques, constató un corresponsal de la AFP en el lugar.

Los cuerpos de las víctimas estaban cubiertos por alfombras, en espera de los funerales, frente a decenas de habitantes en estado de shock.

Los atentados suicidas se convirtieron en el principal modus operandi de Boko Haram, tras ocho años de insurrección sangrienta en el noreste de Nigeria que han dejado al menos 20.000 muertos y más de 2,6 millones de desplazados.

Jóvenes mujeres y niñas son utilizadas frecuentemente como bombas humanas para atacar puestos de control y blancos civiles, como mezquitas, mercados y estaciones de autobuses.

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