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Una valla derrumbada en Coquelles, en el norte de Francia, el 3 de octubre de 2015, durante la intrusión de más de un centenar de inmigrantes en el túnel del canal de LA Mancha

(afp_tickers)

El tráfico en el túnel que une Francia con Reino Unido bajo el canal de la Mancha fue restablecido este sábado tras varias horas de interrupción a causa de la intrusión de un centenar de migrantes.

El tráfico fue interrumpido en la madrugada de este sábado, a las 00H30 (22H30), cuando "un centenar de migrantes forzaron una valla y el paso ante agentes de seguridad del túnel", explicó. A esa hora, ningún tren estaba circulando.

"Los migrantes entraron en el túnel y llegaron bastante lejos, hasta unos 15 kilómetros", precisó a la AFP la prefecto de Pas-de-Calais (norte de Francia), Fabienne Buccio. Los gendarmes intervinieron para impedirles que fueran más lejos y detuvieron a varias personas. Veintitrés migrantes estaban en detención preventiva este sábado, según la fiscalía de Boulogne-sur-mer.

Según Buccio, el grupo mostró "cierta agresividad. Por lo general retroceden frente a la policía, pero en este caso querían pasar, eran 113", afirmó, y precisó que "hubo arrestos". "Fue realmente un ataque, por el número y la violencia. Se abalanzaron sobre el personal", estimó la portavoz de Eurotunnel. "Es muy probable que se trate de una operación planeada para atraer la atención de la opinión pública", acotó.

Una fuente policial aseguró que muchos migrantes "cruzaron la ciudad (de Calais) sobre las 23H00 del viernes, en presencia de militantes (anarquistas) de No Border, y se dirigieron hacia las instalaciones de Eurotunnel".

Los bomberos indicaron que hubo 10 heridos leves durante la noche, incluidos siete migrantes, dos gendarmes y un miembro del personal de seguridad de Eurotunnel.

El recinto del túnel, de 650 hectáreas y un perímetro de unos 20 kilómetros, ha sido objeto en los últimos meses de numerosos intentos de intrusión, en general por la noche, con un máximo de 1.700 tentativas el 3 de agosto. Se emprendieron importantes obras para reforzar la seguridad (nuevas barreras, refuerzos y despliegue de perros). El número de intentos disminuyó hasta quedar en un centenar por noche, según fuentes policiales.

Algunas de estas intrusiones causaron muertes entre los migrantes. Desde el 26 de junio, 13 han muerto en las inmediaciones del túnel cuando intentaban llegar a Inglaterra.

Unos 4.000 migrantes, procedentes principalmente de África del este, de Siria y de Afganistán, viven en condiciones indignas en un campamento al este de la ciudad norteña francesa de Calais, con la esperanza de poder pasar un día a Reino Unido.

Por otro lado, la primera ministra de Noruega, Erna Solberg, lamentó este sábado que las fronteras exteriores del espacio Schengen hayan "caído" y pidió que se controlen mejor para frenar la inmigración clandestina.

Solberg, miembro del Partido del Progreso, una formación conservadora que se opone a la inmigración, incluso la de refugiados sirios, hizo estas declaraciones en una rueda de prensa común con sus homólogos de los demás países nórdicos en la residencia del primer ministro danés, el liberal Lars Løkke Rasmussen, en las afueras de Copenhague.

"El desafío para la región nórdica no es un reto interno, sino el hecho de que las fronteras exteriores de Schengen -que establece un espacio de libre circulación entre 26 países europeos- hayan caído. Ahora debemos asegurarnos de que esas fronteras exteriores funcionan", declaró.

Noruega, que no es miembro de la Unión Europea (UE), forma parte del espacio Schengen y controla una de sus fronteras exteriores, con Rusia, por la que han entrado más de 250 refugiados sirios este año.

El primer ministro sueco, el socialdemócrata Stefan Löfven, consideró, por su parte, que "todos los que tienen derecho a asilo deben obtenerlo" y los que no lo tienen "deben ser expulsados".

Rasmussen compartía la opinión de su homólogo sueco. "Quienes no necesitan protección deben ser expulsados lo antes posible".

La afluencia de migrantes y refugiados en la región ha provocado tensiones entre los países nórdicos en las últimas semanas.

Suecia criticó a Dinamarca cuando esta renunció, en septiembre, a obligar a los migrantes a presentar una demanda de asilo, dejándolos seguir su viaje hacia Suecia. Luego fue Helsinki quien criticó a Suecia por hacer lo mismo: dejar que los refugiados, principalmente iraquíes, cruzaran su territorio y entraran a Finlandia sin obligarlos a presentar una demanda de asilo.

AFP