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José ve un partido de fútbol por televisión en un bar de Antequera, en la provincia española de Málaga, con una camiseta del FC Barcelona el 13 de septiembre de 2017

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José Jiménez lo tiene claro: el referendo secesionista catalán "va a quedar en nada". Al igual que este pensionista de Córdoba, en el sur de España, muchos andaluces descartan que Cataluña vaya a ser independiente y recalcan los estrechos vínculos que la unen al resto del país.

Cataluña queda lejos de Andalucía y, sin embargo, allí emigraron muchos en busca de mejor fortuna en los años 50, 60 y 70 del siglo pasado. Actualmente, son casi 600.000 los andaluces censados allá.

La crisis abierta por sus dirigentes separatistas, decididos a convocar un referéndum de autodeterminación prohibido por la justicia el 1 de octubre, "es la comidilla de todos los días, en el café, en el trabajo", explica Juan Antonio Palmero, director de una sucursal bancaria en Archidona, un pueblo malagueño de casas pintadas de blanco con cal.

La preocupación número uno en esta tierra de olivares es la sequía. Pero las consecuencias de una eventual ruptura también inquietan.

"No sería beneficiario en absoluto, para el comercio en general y para todo", explica Leocadio Corbacho, un empresario de 71 años que trabaja desde los 14 y vende en Cataluña el 25% de su preciado producto: jamón cortado a cuchillo.

"Aquí hay mucho sentimiento de rechazo" al proyecto soberanista, abunda Jesús Catena, un fabricante de muebles en la localidad cordobesa de Lucena.

Andalucía es la comunidad autónoma más poblada de España, con 8,3 millones de habitantes en 2016, unos 800.000 más que Cataluña.

Presume de un turismo y una agricultura potentes y, sin embargo, tiene la segunda renta per cápita más baja de entre las 17 comunidades autónomas, frente a una Cataluña que figura en cuarta posición.

Por ello, los andaluces viven con amargura el "España nos roba" de los nacionalistas catalanes, que dicen aportar al Estado español más de lo que reciben.

"Si eso lo llevas al máximo, Alemania te diría que tiene que salir de la UE y, en Cataluña, Barcelona podría decir que ha aportado más. Es un argumento que no lleva a ninguna parte", argumenta José Miguel Trujillo, director de un negocio de artículos de caza en Archidona.

"Desde Andalucía se observa con mucha frustración esta huida hacia adelante de los catalanes", explica Jean-Baptiste Harguindéguy, doctor en Ciencias Políticas y Sociales en la universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

En caso de independencia, "sería la región más penalizada, pues es la que necesita más el dinero catalán", asegura.

- "No saben lo que quieren" -

A pie de calle, cuando se pregunta por el referendo, los sentimientos varían: indiferencia, desdén, desafío... e incluso sorna.

"Que voten lo que quieran. Y cuando se vean en el paro, que se busquen la vida. ¡Esos niñatos no saben lo que quieren!", dice el pensionista Diego Ortiz en Iznájar, un pequeño pueblo blanco de la provincia de Córdoba encaramado a una peña y rodeado de un embalse.

"Esto es una cosa de politiquillos que quieren ser los amos" de Cataluña y, al final, "todo esto se queda en nada", opina a su lado José Jiménez, otro jubilado de ojos vivos y cayado en mano, sentado en un banco a la puerta de un centro médico.

Lope Ruiz, alcalde de Iznájar, y Mercedes Montero, regidora de Archidona, conocen bien Cataluña y aseguran tener buenas relaciones con los alcaldes a los que han visitado y con conocidos. "Las relaciones a nivel tanto institucional como personal son muy buenas", asevera el primero.

Mercedes Montero estará en Cataluña el 1 de octubre, celebrando el día de Archidona en la ciudad industrial barcelonesa de Sabadell. Reconoce que está "desconcertada" por la tensión creada tras la detención el miércoles de 14 personas vinculadas al referéndum, entre ellas varios altos cargos de la Generalitat.

"Pensé que no se iba a dar esta situación de convivencia tan complicada que se está viviendo", explica la alcaldesa, esperanzada todavía en que el presidente catalán, Carles Puigdemont, "retire la idea de celebrar el referendo".

Lope Ruiz apunta que no tiene "nada que objetar a unas actuaciones que se han ordenado desde un juzgado de la propia Cataluña" e insiste en que es el poder nacionalista catalán "quien ha roto el consenso" al promover el 6 de septiembre la ley que permite convocar el referendo. "Si se rompe la ley, hay que asumir las consecuencias", apostilla el alcalde de Iznájar.

Precisamente, cerca de este pueblo nació en 1955 el que fuera presidente de Cataluña de 2006 a 2010, el socialista José Montilla. Todo un símbolo, según su alcalde. "Si alguien que nació en una de las aldeas más recónditas de este municipio llegó a ser presidente de la comunidad de Cataluña, es que no seremos tan diferentes, digo yo".

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AFP