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Vista general de una fábrica de acero cerrada en Redcar, en el noreste de Inglaterra, el 27 de junio de 2016

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"Toda la costa estaba llena de barcos", recuerda Vicky Thwaites ante las playas de Redcar, una ciudad portuaria inglesa 350 km al noreste de Londres, que votó mayoritariamente por la salida de la Unión Europea, "llena de amor" por su propio país.

A Redcar "ahora la llamamos Deadcar", explica esta votante, haciendo un juego de palabras en inglés sobre una ciudad que está "muerta", cuyos habitantes "no parecen contar para nada".

Millones de personas en el norte y en el centro de Inglaterra, residentes en zonas que antaño eran industriales y prósperas, votaron por el 'no' a la UE, y su mensaje fue interpretado como un voto de ira.

"Somos gente encantadora, amistosa. Simplemente nos sentimos abandonados", asegura en cambio Thwaites, exenfermera.

En Redcar el 66% de la población votante eligió salir de la UE, "llena de amor" por la Inglaterra del pasado, dice con emoción.

Redcar, como destino turístico, murió en los años 1960. En 1973 el Reino Unido ingresó en el Mercado Común europeo. "Al principio pensábamos que era genial", recuerda Thwaites.

La siguiente víctima fue la flota pesquera y la última en morir fue su fábrica de acero, que hace años produjo el metal para construir el puente del puerto de la capital australiana. Los propietarios tailandeses de la empresa la cerraron el año pasado.

"Mi padre tenía dos barcos" explica Thwaites, que ahora trabaja como voluntaria en el museo local de Redcar, Zetland Lifeboat Museum, que exhibe el barco de auxilio marítimo más viejo del mundo, construido en 1802.

"Nos quitaron el pescado y el acero. La espina dorsal de Gran Bretaña. Hundieron al noreste, nos dejaron sin nada. Estamos hartos, y queremos que regrese nuestra Gran Bretaña", explica.

- Inundados de pobres -

El museo demuestra lo que fue Redcar durante más de un siglo. Situada en la desembocadura del río Tees, con un muelle, un paseo marítimo, bandas de música, parques de atracciones, la ciudad atraía a la clase obrera durante las vacaciones.

El rey Eduardo VII (1841-191), bisabuelo de la actual Isabel II, acostumbraba a visitarla. Ahora, su calle principal se parece a muchas en la Inglaterra profunda: panaderías, cafés, centros de apuestas, pubs con grandes pantallas para ver el fútbol, lugares para tatuarse y tiendas de ropa usada.

Keith Robson, de 60 años, con una camiseta de la selección inglesa de fútbol firmada por varios jugadores, explica con crudeza su voto. "Voté por irnos de la UE porque el primer ministro David Cameron nos prometió que no dejaría entrar más de 100.000 inmigrantes (al año) en este país", explica.

"Mucha gente viene de países más pobres, y están dispuestos a trabajar por menos dinero. Me parece que eso está mal", dice. "Aquí en el noreste hemos perdido las minas, los astilleros, ahora las fábricas de acero. ¿Qué nos queda?" se lamenta.

El Brexit sacudió al país como una descarga eléctrica, y los medios de comunicación y expertos, basados en Londres, siguen diciendo que es un desastre para el país. "Voté por irnos" dice Maxine Liddle, dueña de la panadería Off The Vine, "y no lo lamento en absoluto".

El trayecto en tren entre Londres y Redcar cuesta 271 euros ida y vuelta (unos 360 dólares). Por menos dinero un inglés puede irse de vacaciones a la isla mediterránea de Chipre, una semana, incluido el vuelo.

"Mucha gente ha votado por la salida en este área porque están cansados de que se les ignore. Londres atrae toda la atención" explica Stan, de 69 años, pensionista. "La UE nos tiene hartos a muchos", añade.

Pero el ayuntamiento, donde cuelgan juntas la bandera británica y la europea, luce nuevo, construido en parte mediante subvenciones europeas. Y lo mismo sucede con la gran escultura en medio del paseo principal, un "muelle vertical".

Pero la gente no cree que deba agradecer nada. "Di No, confía en Gran bretaña" se puede leer en una gran pancarta colgada en un edificio del frente marítimo.

El número dos de la alcaldía, David Walsh, laborista, advierte que toda la campaña para el voto a favor de la UE "le entró a la gente por una oreja y le salió por la otra".

"Hace treinta años este área tenía algunos de los mejores sueldos 'per cápita' del Reino Unido. Eso se acabó", dijo a AFP. "Cuando te quitan el autoestima, te queda la ira", añade, sin mencionar amor por ningún lado.

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AFP