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El alcalde Ignazio Marino, durante una rueda de prensa el pasado 17 de abril en Roma

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El alcalde de Roma, Ignazio Marino, involucrado en un escándalo de notas de gastos y en la mira de la prensa italiana desde hace semanas, presentó este jueves su renuncia en un mensaje dirigido a los romanos.

"Ya elegí: presento mi renuncia", declaró Marino en su mensaje, mencionando la pérdida del apoyo de su Partido Demócrata (PD) que lo presionaba a su salida y agregó que "las condiciones políticas" para continuar eran "muy reducidas, incluso inexistentes".

Pero el alcalde agregó que, según la ley, dispone de 20 días para cambiar de opinión.

Marino precisó que utilizará ese plazo para ver si es posible "reconstruir las condiciones políticas" para seguir en el cargo, pero la empresa parece muy difícil, pues todos los principales dirigentes del PD, incluso el jefe de gobierno Matteo Renzi, le dieron la espalda.

Si la renuncia se hace efectiva en 20 días, el prefecto de Roma deberá nombrar a un comisario que administrará la ciudad hasta las próximas elecciones, que se llevarían a cabo probablemente en la próxima primavera.

Marino, uno de los políticos más impopulares en Italia, estaba sometido a fuertes presiones para que dimitiera, acusado de haber usado fondos municipales para cenas privadas.

Ignazio Marino había aceptado este jueves reembolsar 20.000 euros (22.600 dólares) de gastos de comidas pagadas con una tarjeta de crédito de la alcaldía.

En un comunicado publicado en su página Facebook, el alcalde de centroizquierda de "la Ciudad Eterna" aseguraba que se trataba de cenas o almuerzos profesionales, pero que prefería reembolsarlos para poner fin a la polémica.

"Con este gesto quiero terminar con las polémicas inútiles y surrealistas de estos últimos días, que no hacen ningún bien a Roma", escribió Marino.

Desde hace días, una parte de la prensa italiana examina todas estas facturas, en búsqueda de una prueba que demuestre que cenó con su esposa o amigos y no con un embajador u hombre de negocios.

Pero este "dinergate" es sólo el enésimo episodio de una larga serie de acusaciones sobre presuntos errores o malos manejos en la capital italiana que implican a este excirujano, que hasta ahora tenía una reputación de político más bien honesto.

- ¿Venganza o incompetencia? -

Electo en 2013 por un periodo de cinco años, fue acusado de haber utilizado sin un permiso de acceso válido su vehículo personal en el centro histórico de la ciudad.

Sus decisiones, como la de cerrar el tráfico en la principal vía de acceso al Coliseo o limitar las terrazas de restaurantes a las plazas o aceras, han sido también vivamente criticadas.

No obstante, este profesor de cirugía de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) salió ileso del escándalo de "Mafia capital", el más grave que ha envuelto a Roma, que reveló la existencia de una red de corrupción que implica al exalcalde de derechas, pero también a varios políticos del Partido Demócrata (PD, en el poder).

Incluso el papa Francisco participó a finales de septiembre en esta ofensiva contra el alcalde Marino, cuya presencia en Filadelfia para asistir a las Jornadas Mundiales de la Familia no fue apreciada por el jefe de la Iglesia católica.

Algunos comentaristas se preguntaban a veces lo que justificaba esta campaña de desprestigio en contra de este médico, especialista en trasplantes de órganos, ecologista de izquierda, que anda casi siempre en bicicleta.

Algunos veían una forma de venganza de parte quienes sacaban provecho de la red de corrupción llamada "Mafia capital".

Pero otros simplemente el precio a pagar por su supuesta incompetencia e inacción en el manejo de la capital, cuyos habitantes están hartos de los retrasos en los transportes y la suciedad en las calles.

Su propio partido, el Partido Demócrata, dirigido por el jefe del gobierno italiano Matteo Renzi, le dio la espalda. Un diputado del PD, Michele Anzaldi, exigió abiertamente su dimisión en una entrevista publicada el jueves en el diario La Repubblica.

Marino se ha convertido en el político menos popular de Italia pese a haber ganado las elecciones por sus posiciones progresistas a favor de la eutanasia y el testamento biológico.

AFP