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Eduardo Cunha habla con la prensa en el Congreso en Brasilia el 7 de julio de 2016

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Eduardo Cunha, némesis del Partido de los Trabajadores de Lula y arquitecto del impeachment contra Dilma Rousseff, renunció este jueves a la presidencia de la cámara de Diputados de Brasil, asfixiado por acusaciones de corrupción.

Considerado el político más impopular del país y comparado con Frank Underwood, el maquiavélico personaje de la serie "House of Cards", Cunha leyó su dimisión entre lágrimas, dijo ser víctima de una persecución política y afirmó que su gestión "jamás será olvidada".

"Es público y notorio que la casa (cámara de Diputados) está acéfala, fruto de un interinato bizarro, que no condice con lo que el país espera del nuevo tiempo tras la suspensión de la presidenta de la República, y solo mi renuncia podrá poner fin a esa inestabilidad", dijo Cunha a la prensa al leer su dimisión con ojos enrojecidos y la voz quebrada.

Cunha, de 57 años, conserva por ahora su mandato como diputado federal, actualmente en suspenso por un fallo de la corte suprema tras ser acusado de usar su cargo para interferir las investigaciones en su contra.

Evangélico militante y ultraconservador, Cunha es el único político protegido por fueros que está siendo juzgado por el máximo tribunal, acusado de embolsarse al menos cinco millones de dólares en sobornos para facilitar negocios en la red que parasitó a la estatal Petrobras durante una década.

La procuraduría afirmó en su denuncia que no poseía "las condiciones personales mínimas" para ejercer el cargo.

"Estoy pagando un alto precio por haber dado inicio al impeachment. La principal causa de mi alejamiento reside en ese proceso de impeachment", dijo casi sin poder controlar su emoción.

- Sin margen -

Protagonista central de la crisis de la mayor economía de América Latina y durante meses primero en la línea de sucesión presidencial, su destino quedó entrelazado con el de Rousseff, cuya destitución puede marcar el cierre de un ciclo de más de 13 años de la izquierda en el poder.

Cunha se quedó sin margen luego de que el Consejo de Ética de diputados recomendara en junio su destitución por haber "mentido" a una comisión parlamentaria de investigación sobre la existencia de cuentas secretas en Suiza de su propiedad.

Su esposa y una de sus hijas quedaron bajo investigación y hasta sus aliados aceptaron que la pelea por conservar la jefatura había terminado.

"Es imposible dejar de reconocer lo que hizo por Brasil con el proceso de impeachment que culminará con la destitución de Rousseff, pero ese reconocimiento no nos compromete con los ilícitos que practicó", dijo el diputado Pauderney Avelino, de la fuerza de derecha Demócratas.

Para sus muchos enemigos, fue un triunfo.

Daniel Almeida, diputado del izquierdista PCdoB, "su presencia en la presidencia de la cámara significó un momento triste y estuvo marcada por la corrupción, el chantaje y la tentativa de usar el cargo para beneficio personal y para agredir la democracia".

Durante los 17 meses de su presidencia, Cunha bloqueó buena parte de las iniciativas del PT, además de impulsar varios proyectos polémicos como la reducción de la edad mínima penal y la limitación de los derechos de parejas homosexuales.

"Sufrí y sufro muchas persecuciones en función de las pautas" de votación, afirmó en su renuncia.

Horas después, la cámara convocó a elecciones el 14 de julio para escoger un nuevo presidente.

- Sobre gángsters y canallas -

El cenit de su gestión polémica fue cuando condujo una escandalosa votación en la que se aprobó someter a Rousseff a juicio por haber violado la Constitución al autorizar gastos sin la venia del Congreso.

En esa maratónica saga de tres días en abril, recibió insultos como "gángster" y "canalla" de varios de sus colegas. Sin inmutarse, organizó un apoyo que redundó en un resultado contundente: 367 votos contra 137 a favor del impeachment, y prácticamente selló la suerte de Rousseff.

"La historia hará justicia al coraje que tuvo la cámara de Diputados bajo mi conducción, de abrir el proceso de impeachment que terminó con el alejamiento de la presidenta, sacando al país del caos", dijo.

Su delicada situación judicial y la aparición de su nombre en delaciones premiadas del caso Petrobras, como se conocen las confesiones de detenidos que colaboran con la Justicia a cambio de una reducción de su condena, podría ser una bomba de tiempo.

"Cunha va a hacer la mayor delación premiada del mundo y se va a llevar a algunos de esta cámara junto con él a prisión", profetizó el diputado Silvio Costa, aliado de Rousseff, durante la sesión en la que fue admitido el impeachment.

Pero para Cunha, esa votación fue su boleto a la historia.

"La apertura del proceso de impeachment de un gobierno, que más allá de haber cometido crímenes de responsabilidad, era inoperante y estaba envuelto en prácticas irregulares, fue el marco de mi gestión, que me da mucho orgullo y jamás será olvidado", dijo.

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AFP