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El hasta ahora presidente del Banco Central de Argentina, Alejandro Vanoli (C), el 17 de diciembre de 2014 en Paraná (Argentina)

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El presidente del Banco Central de Argentina, Alejandro Vanoli, renunció el miércoles a su cargo luego de semanas de expresar resistencia a las presiones del presidente electo del país, Mauricio Macri, que quería que dejara ese cargo.

Poco después de la renuncia, Vanoli mantuvo una reunión cordial en la sede de la entidad con su sucesor, Federico Sturzenegger, diputado y expresidente del Banco Ciudad propuesto por Macri para el cargo.

En el encuentro se detallaron las medidas que se adoptaron durante la gestión de Vanoli "con el objetivo de preservar la estabilidad financiera y cambiaria, promover el crecimiento económico, profundizar la inclusión financiera, estimular el crédito y el ahorro en moneda nacional y promover una mayor supervisión y control del sistema financiero", indicó un comunicado.

Vanoli hizo su anuncio a horas de que Macri asuma el poder en Argentina, en medio de una controversia por el protocolo de traspaso, en el que estará ausente la presidenta saliente, Cristina Kirchner.

"Tomo esta decisión en el marco del resultado electoral y después de una profunda reflexión, con la serenidad de espíritu que siento por haber demostrado y defendido mi compromiso con nuestro país y nuestro pueblo", dijo Vanoli en una carta a Kirchner divulgada por el mismo sitio del Banco Central.

Como máxima autoridad del Banco Central, Macri había propuesto a Sturzenegger, preparado en la prestigiosa universidad de Boston MIT y jefe de la petrolera YPF cuando estaba en manos de capitales españoles, hoy estatalizada.

El escollo para la designación en el Banco Central era que Vanoli, aliado de Kirchner, fue nombrado para una gestión que se extiende hasta 2019, y para retirarlo tenían que hacerlo a través del Senado, controlado por el oficialismo.

En su misiva, Vanoli advirtió que "una devaluación no es consecuencia natural del devenir económico" y argumentó que "se trata de una decisión política cuyas consecuencias deben asumirse".

Durante la gestión de Néstor Kirchner (2003-2007) y la de su viuda y sucesora, Cristina Kirchner, hubo cinco titulares al frente de la entidad monetaria.

Martín Redrado, quien ocupó el cargo de 2004 a 2010 y fue desplazado por negarse a usar reservas para el pago de deuda, dijo entonces que el problema no son los nombres, sino las políticas.

En julio de 2010, Argentina había logrado un récord de reservas internacionales de 50.604 millones de dólares.

Uno de los desafíos del nuevo gobierno es levantar las restricciones a la venta de dólares, el llamado 'cepo cambiario' que Macri había prometido solucionar el 11 de diciembre.

Pero el Banco Central perdió reservas por un valor de casi 10.000 millones de dólares desde setiembre por pagos de la deuda y compras de divisas de pequeños ahorradores.

Macri afirma que el mayor problema es la inflación, del 20% al 30% anual. El poder adquisitivo del salario se mantuvo por una ley de negociaciones sindicatos-empresas con reajustes a igual o mayor nivel que la inflación.

AFP