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El presidente de la compañía Repsol, Antonio Brufau, durante la junta general de accionistas, el 28 de marzo de 2015 en Madrid

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La petrolera española Repsol anunció este jueves desinversiones por un total de 6.200 millones de euros de aquí a 2020, como parte de un plan estratégico que busca mantener los dividendos y reducir deuda en un panorama de bajos precios del crudo.

Repsol, que este año absorbió a su competidor canadiense Talisman Energy, gestionará su "portafolio de negocios" para "obtener 6.200 millones de euros por desinversiones en activos no estratégicos", la mitad en el periodo 2016-2017 y el resto entre 2018 y 2020, según la compañía. "En unos casos serán activos de Talisman y en otros de Repsol", dijo el consejero delegado de la petrolera Josu Jon Imaz en una rueda de prensa, sin dar mayores detalles.

El plan prevé reducir hasta el 38% el volumen de inversiones de la compañía, principalmente "en el 'upstream' (exploración y producción), que es donde más inversión estamos ejecutando", explicó. Imaz insistió en que las desinversiones son "importantes, pero no relevantes" teniendo en cuenta que los activos del grupo ascienden a unos 44.000 millones de euros y que, hasta 2020, la compañía invertirá 23.000 millones de euros.

Pese a la baja, el 'upstream' seguirá concentrando las mayores inversiones, unos 19.000 millones, frente a a unos 4.000 en todo el conjunto de negocios del 'downstream'.

La compra de Talisman ha permitido a la compañía española dejar atrás "el riesgo argentino", tras la expropiación de YPF, y crecer, pasando de una producción de menos de 300.000 barriles diarios en 2012 a 682.000 actualmente, añadió Imaz. "En el año 2020 vamos a producir entre 700.000 y 750.000 barriles al día", añadió el consejero delegado de esta compañía, presente en Latinoamérica, América del Norte y el sureste asiático.

Junto a la menor inversión, Repsol aplicará medidas de eficiencia de costes con las que, junto a las sinergias generadas por la compra de Talisman, se producirán unos ahorros de "2.100 millones de euros anuales a partir de 2018".

El plan incluye también una reducción de plantilla de 1.500 trabajadores, un 6% de sus efectivos mundiales, hasta 2018, aunque Imaz declinó dar más detalles sobre dónde tendrán lugar estos recortes, limitándose a afirmar que esta reducción no es "por un estrés en caja" sino por lograr una mayor eficiencia. Este plan no parece ser bien recibido por los inversores, ya que a las 13h50, las acciones de la compañía bajaban un 2,38%, a 11,87 euros, en la Bolsa de Madrid.

El nuevo plan estratégico busca la "puesta en valor del crecimiento alcanzado" con la anterior hoja de ruta 2012-2016, según Repsol. Permitirá, aun en el peor escenario previsto por la compañía con un barril de crudo a 50 dólares durante los cinco próximos años, "autofinanciarse, mantener la retribución al accionista (actualmente en torno al euro, ndlr) y reducir su endeudamiento".

Con ese precio de barril de Brent, la compañía prevé generar un flujo de caja de 10.000 millones de euros para pagar su deuda y dividendos, que ascendería hasta 20.000 millones en un escenario base con un precio ascendente del crudo a lo largo de los cinco años. "Si tomamos un escenario ácido a 50 dólares, estaríamos reduciendo la deuda en 6.500-6.600 millones de euros a lo largo del periodo", dijo Imaz, recordando que la deuda de la compañía asciende a unos 14.000 millones de euros.

La compañía, que augura un resultado bruto de explotación (Ebitda), de 5.400 millones de euros este año, espera aumentarlo hasta los 11.500 millones de euros en 2020, en su mejor escenario, y hasta 7.900 millones, en el peor. Repsol prevé finalizar este año con unos beneficios entre los 1.250 millones y 1.500 millones de euros, según un comunicado enviado el miércoles a las autoridades bursátiles españolas, frente a los 1.610 millones que registró en 2014.

AFP