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Extracción de sangre en un centro comunitario de salud el 22 de marzo de 2017, en Burton, Virginia Occidental

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La derogación del Obamacare, uno de los puntos de honor de la administración de Donald Trump, parece menos probable luego de que este lunes se conociera el informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), según el cual la nueva ley dejaría a 22 millones más de personas sin cobertura sanitaria.

El estudio de la CBO asegura que 49 millones de personas quedarían sin seguro médico en 2026 si se aprueba esta reforma sanitaria, contra 28 millones si se mantiene el Obamacare.

Antes de conocerse el reporte de la CBO ya había cinco republicanos que por distintas razones habían tomado posición en contra del proyecto de derogación, entre ellos cuatro ultraconservadores que consideran que el texto es demasiado generoso y quieren la derogación total y absoluta del Obamacare.

"No votaré a favor de algo que se parece tanto a Obamacare y no resuelve los problemas fundamentales de Obamacare", reiteró el senador ultraconservador Rand Paul, de Kentucky, el domingo en ABC.

Pero ahora que se conoce finalmente este reporte, otros republicanos moderados anunciaron su negativa a aprobar la reforma. Uno de sus voceros, la senadora por Maine, Susan Collins, afirmó que votaría en contra y que incluso se opondrá a la apertura de los debates, que debe tener lugar el martes o miércoles.

Collins representa a un grupo de senadores que no quiere privar a millones de sus compatriotas de una cobertura de salud con el pretexto de respetar una promesa electoral. El estado que representa Collins, además, se ha beneficiado mucho de la expansión del Medicaid bajo la administración Obama.

El Senado tiene 100 miembros, de los cuales 52 son republicanos. Toda la bancada demócrata se opone, de modo que los republicanos sólo se pueden permitir dos defecciones para poder aprobar la ley de reforma de la salud durante una votación prevista para el final de esta semana.

- Una ley "malvada" -

La nueva legislación pretende suprimir, en nombre de la libertad individual, la obligación de contratar un seguro dispuesta por la reforma de Obama. Y buscar reducir progresivamente las ayudas federales al sistema de salud, en particular al sistema público que atiende a los más pobres, Medicaid, que da cobertura a uno de cada cinco estadounidenses.

Tras haber denunciado el Obamacare durante años, numerosos republicanos constatan que es políticamente insostenible rectificar sus beneficios, sobre todo para los millones de nuevos asegurados de Medicaid, pilar de la protección social, cuyas condiciones de acceso fueron facilitadas durante el gobierno de Obama.

"No puedo apoyar una ley que priva de seguro a decenas de millones de estadounidenses y a centenares de miles de habitantes de Nevada", advirtió el republicano Dean Heller.

Trump reconoció este fin de semana en una entrevista con Fox News, que había calificado de "malvada" la primera versión del nuevo proyecto, aprobado en mayo en la Cámara de Representantes y luego modificado por el Senado.

La Casa Blanca criticó además la metodología que utiliza la CBO para hacer sus cálculos, citando algunas de sus anteriores predicciones que finalmente no se cumplieron en la práctica.

Las negociaciones en el seno de la mayoría republicana continuarán durante toda la semana, y tendrá lugar una maratón de votaciones sobre enmiendas antes de la votación final, a menos que el jefe de la bancada republicana en el Senado, Mitch McConnell, se decida a retirar el texto a causa del bloqueo.

AFP