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El presidente iraní, Hasan Rohani, en Teherán el 3 de abril de 2015

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Hasan Rohani inicia el sábado una visita a Italia y a Francia, la primera de un presidente de Irán en diez años, prueba de la mejora de las relaciones desde el acuerdo sobre el programa nuclear iraní alcanzado en julio.

El último viaje de un jefe de Estado iraní se remonta a 2005, cuando el reformista Mohamad Jatami viajó a Viena y a París. Ya había visitado Italia y Francia en 1999, convirtiéndose entonces en el primero que lo hacía desde la revolución islámica de 1979.

La visita de cuatro días de Rohani, un religioso moderado elegido en 2013, se centrará en temas geopolíticos, sobre todo la guerra en Siria, así como comerciales y religiosos. Tiene prevista una reunión en el Vaticano con el papa Francisco.

Italia y Francia eran, antes de las sanciones impuestas a Irán en 2006, dos de sus principales socios económicos europeos y quiere recuperar su lugar en este país rico en petróleo y en gas. Confían en lograrlo, sobre todo desde la firma, el 14 de julio, del acuerdo sobre el programa nuclear de Teherán después de dos años de arduas negociaciones entre Irán, Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Reino Unido y Alemania.

Este acuerdo permitirá en 2016 el levantamiento de las sanciones a cambio de que Teherán ponga límites a su programa nuclear civil y renuncie a la fabricación de una bomba atómica.

Desde julio han sido muchos los políticos europeos que viajaron a Irán para intentar normalizar las relaciones, seguidos por empresarios interesados en un mercado de 78 millones de habitantes.

Rohani ya adelantó que firmará en París protocolos de acuerdo en diferentes ámbitos y comprará "probablemente" aviones Airbus.

- 'La sombra siria' -

En París, Rohani pronunciará el lunes un discurso ante la Unesco y el martes se reunirá en el Elíseo con el presidente francés, François Hollande, para hablar principalmente de la guerra en Siria.

Irán es, junto con Rusia, el principal apoyo del régimen del presidente sirio, Bashar al Asad, al que aporta ayuda financiera y militar, incluido el envío de consejeros militares sobre el terreno.

Otra señal de la distensión generada por el acuerdo de julio fue la participación de Irán por primera vez en Viena, a finales de octubre, en una reunión internacional sobre la búsqueda de una solución política a la guerra que ha causado más de 250.000 muertos desde 2011. El sábado está previsto otro encuentro en la capital austríaca.

El ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, recuerda que existe una "divergencia fundamental con los iraníes". Francia responsabiliza a Asad de parte de la situación actual y pide su renuncia, mientras que Rohani estima que "no es una cuestión de personas", lo más importante es "erradicar el terrorismo".

Fuentes vaticanas afirman que el papa Francisco pedirá probablemente a Rohani que influya para una transición democrática en Siria.

A nivel de protocolo en los últimos días estalló un rifirrafe. Teherán recordó que Rohani no acudirá a la cena del Elíseo si se sirve alcohol.

"Conforme a los valores y a las enseñanzas islámicas, los responsables de la República Islámica no participan en las ceremonias donde se sirve alcohol", afirmó un diplomático iraní en respuesta a las informaciones de que Rohani no quiere aceptar una cena oficial en Francia porque se servirá vino.

AFP