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Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, flanqueada por la reina Silvia y el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, el 18 de octubre de 2015, en el Palacio Real en Estocolmo.

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La presidenta brasileña Dilma Rousseff aseguró este domingo que su ortodoxo ministro de Hacienda "se queda" en el gabinete, en medio de rumores de que dejaría el cargo, inconforme con la actitud del gobierno.

El ministro Joaquim Levy, un economista liberal que en el pasado trabajó en el FMI, "se queda", dijo la mandataria que lucha por salvar su segundo mandato amenazado por un juicio político.

"Estamos de acuerdo con su política económica. No estamos insatisfechos", añadió Rousseff desde Suecia, citada por una nota de su despacho y medios de prensa brasileños.

Según versiones de prensa, Levy amenazó el viernes con renunciar al cargo en reacción al "fuego amigo" de los aliados del gobierno, críticos con su proyecto económico para enfrentar la fuerte crisis que atraviesa el país, con recesión y altos niveles de inflación y desempleo.

El plan de austeridad ha chocado con una gran resistencia en el Congreso, donde incluso el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff ha dicho que estas políticas pueden empeorar la situación de los más pobres.

La mandataria desestimó además las declaraciones que hiciera el sábado el presidente del PT Rui Falcao, defendiendo un cambio económico y la posible sustitución del ministro.

"El presidente del PT puede tener la opinión que quiera, [pero] no es la opinión del gobierno", lanzó Rousseff, que también negó haber sido presionada por su antecesor y padrino político Luiz Inacio Lula da Silva para sacar a Levy.

"Nunca me pidió nada. El presidente Lula cuando quiere algo no tiene el menor problema en hablar conmigo", indicó.

Rumores sobre la salida de Levy también se escucharon en septiembre.

El gobierno no sólo enfrenta la oposición en el Congreso, sino que busca también tranquilizar a los mercados financieros después de que Standard & Poor 's le quitara el grado de inversión al país el mes pasado y otra rebaja esta semana, a justo por encima de la chatarra, por Fitch Ratings.

AFP