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La presidenta brasileña Dilma Rouseff y su vicepresidente Michel Temer durante una ceremonia en el palacio de Planalto el 5 de octubre de 2015

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La justicia de Brasil decretó un alto el fuego en la feroz lucha por la destitución de Dilma Rousseff al suspender por una semana el inicio del proceso, pero la maniobra alarga el trámite y puede desgastar aún más a la mandataria.

"El juego se paró y el gobierno terminó con una importante victoria", dijo este miércoles Sibá Machado, líder del bloque de diputados del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff.

Los inversores, en cambio, no piensan igual. La Bolsa de Sao Paulo cerró en alza de 3,75%, alentada por lo que varios operadores interpretan como una posibilidad de un desgaste de Rousseff si el procedimiento de destitución se prolonga, después de que la Corte Suprema decidió suspenderlo durante una semana.

El gobierno quiere zanjar el asunto a su favor lo antes posible, eliminando el receso de verano en el Congreso y evitando así que crezca la insatisfacción popular en las calles contra la mandataria, cuya popularidad es de apenas 10%.

El mercado considera que Rousseff ya no tiene capacidad política para enfrentar la mayor recesión en décadas, y ya apuesta a un nuevo gobierno encabezado por el vicepresidente Michel Temer, distanciado pero comprometido a no perjudicar a la mandataria.

- Apoyo del mercado a Temer -

"El mercado está manifestando su apoyo a la destitución porque entiende que con la salida de Rousseff y la asunción de Temer habría cambios", dijo Alex Agostini, economista jefe de la calificadora brasileña Austin Rating, a la AFP en Sao Paulo.

Este miércoles fue otro día de malas noticias económicas para el gobierno: la inflación de los últimos 12 meses cerrados en noviembre fue de 10,48%, alcanzando los dos dígitos por primera vez en 12 años y la mayor desde 2003.

En medio de la crispación política, la agencia de calificación de riesgo Moody's colocó "en revisión para rebaja" la deuda soberana de Brasil, hoy en Baa3, último escalón del grado de inversión.

La revisión llega en parte por "el empeoramiento de las condiciones de gobernabilidad y un mayor riesgo de parálisis política".

A solo 11 meses de haber ganado su segundo mandato Rousseff sobrevive en medio a la recesión y escándalos de corrupción que llevaron a la cárcel a decenas de políticos oficialistas y de la coalición, banqueros y empresarios.

La mandataria ya sido blanco de protestas callejeras y para este domingo están programadas manifestaciones en decenas de ciudades del país a favor de su destitución, promovidas en las redes sociales por grupos que se dicen hartos de la corrupción y las penurias económicas.

La presidenta no ha sido alcanzada directamente por los escándalos de corrupción. El pedido de destitución presentado en su contra por tres abogados le acusa de haber maquillado las cuentas públicas en 2014 y 2015 y de haber ordenado aumentos de gastos que requerían permiso previo del Congreso.

Rousseff niega la acusación, considera improcedente el impeachment y dice que está siendo blanco de un "golpe".

- Tregua -

La mandataria selló en la noche una especie de armisticio con su vicepresidente Michel Temer, con quien se reunió por primera vez después de que publicara una carta en la que le reprochó haberlo convertido en "vicepresidente decorativo" y de no tenerle confianza.

"Decidimos que tendremos una relación extremamente provechosa, tanto personal como institucionalmente, siempre considerando los mayores intereses del país", dijo Rousseff en una nota. "Tendremos una relación personal institucional y lo más fértil posible", se limitó a decir por su parte Temer.

El canal Globo informó, citando asesores, que ambos decidieron que el tema del impeachment (juicio de destitución) no será abordado en sus reuniones y que Temer no tendrá que hacer declaraciones públicas a favor del gobierno, pero tampoco trabajará a favor de la destitución de Rousseff.

La carta agravó la crisis con diputados del poderoso PMDB que preside Temer sumándose a una lista opositora que conquistó por voto secreto 39 de los 65 cargos en una comisión de diputados que propondrá al plenario archivar o proseguir el juicio político. Ante el traspié, los oficialistas recurrieron a la justicia alegando que la elección fue hecha ilegalmente en voto secreto.

Un juez del Supremo Tribunal Federal (STF) admitió el recurso y suspendió hasta el día 16 la marcha del impeachment para estudiarlo y pronunciarse.

La forma de la elección fue impuesta por el presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, también del PMDB y acérrimo enemigo de Rousseff.

El oficialismo alega que el voto secreto va en contra de normas de la Cámara y de normas constitucionales. En el campo opositor, en tanto, se alega que el voto secreto es reglamentario y se aplica habitualmente en ese tipo de votación.

Aunque haya sido cuestionada, la elección mostró que la oposición tuvo más poder de fuego que el oficialismo. Su lista obtuvo 272 votos y la del oficialismmo 199.

De todas formas para que el juicio comience y Rousseff sea separada del cargo, la oposición necesita 342 votos en el plenario de la Cámara baja (dos tercios). Al oficialismo le alcanzan 172 para bloquearlo.

AFP