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Un simpatizante de la presidenta brasileña destituida, Dilma Rousseff, se manifiesta contra el nuevo mandatario del país, Michel Temer, en rio de Janeiro el 31 de agosto de 2016

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Dilma Rousseff perdió el miércoles su cargo de presidenta de Brasil al ser destituida por el Senado en una sesión histórica, donde la cámara alta optó, sin embargo, por mantener sus derechos para ocupar cargos públicos, en una decisión inesperada.

La ya exjefa de Estado del mayor país de Sudamérica podrá, por tanto, ser candidata para cualquier puesto de elección popular. No podrá, sin embargo, aspirar a la presidencia en 2018, cuando su sucesor Michel Temer complete el período, porque ya tuvo dos mandatos consecutivos.

La decisión del Senado fue una sorpresa porque el único precedente que existía apuntaba lo contrario. El expresidente Fernando Collor de Mello fue destituido en 1992 e inhabilitado para ejercer cargos públicos durante ocho años, aunque en 1994 su proceso por corrupción fue "archivado" por el Supremo Tribunal Federal.

De vuelta a Brasilia desde que en 2006 fue elegido senador, Collor defendió el miércoles con fuerza que Rousseff corriera su misma suerte, pero no pudo evitar que 36 senadores votaran contra la inhabilitación de la ya expresidenta, frente a los 42 que se mostraron a favor y los tres que se abstuvieron.

Pese a ser mayoría, los partidarios de la inelegibilidad no alcanzaron los dos tercios de la cámara necesarios para aprobar la medida, nivel que sí se había conseguido, con holgura, para decidir su destitución por haber maquillado las cuentas públicas (61 votos a favor, 20 en contra).

"Sin duda es una victoria personal para Dilma Rousseff porque esta parte de la pena era muy individual, ya que la pérdida del cargo era más institucional", consideró Silvana Batini, profesora de Derecho en la Fundación Getulio Vargas de Rio de Janeiro.

En un país sacudido por la corrupción y donde ambas cámaras cuentan con un alto índice de legisladores enfrentando acusaciones, la medida fue vista por algunos sectores como una decisión que podría influir en futuras condenas.

"Tenemos otra ley que convierte en inelegible a quien pierde otros cargos. La ley que se refiere al presidente de la República es otra, que fue interpretada hoy de manera diferente por el Senado", aclaró Batini.

El fallo de la cámara alta sobre esta cuestión -propuesta por los aliados de Rousseff antes de iniciarse una votación que se preveía única y que finalmente fue dividida en dos- podría, sin embargo, no ser definitivo, ya que puede ser consultado de nuevo al Supremo Tribunal Federal.

Por otro lado, sigue en curso la investigación de la justicia electoral a la candidatura conjunta de Rousseff y Temer para las elecciones de 2014, por supuesta utilización del dinero del esquema corrupto en Petrobras para su campaña.

Si fuera condenada, ahí sí se convertiría en inelegible por ocho años junto a Temer.

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AFP