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Una planta petrolera y de gas en el distrito autónomo de Yamalo-Nenets, en el norte de Rusia, el 18 de febrero de 2015

(afp_tickers)

El gobierno ruso anunció este miércoles el aplazamiento indefinido de la privatización del productor de petróleo Bashneft, lo que representa un duro golpe al programa de cesión de activos públicos que Moscú decidió para compensar las pérdidas causadas por la caída de los precios del petróleo.

Esta decisión constituye un giro de 180º, máxime cuando el Ministerio de Economía acababa de recoger las candidaturas de las empresas interesadas y de proceder a una estimación para esta operación por un monto de varios miles de millones de euros, esencial para su presupuesto.

"El gobierno tomó la decisión de aplazar la privatización de Bashneft", indicó el ministerio de Economía en una breve declaración a la AFP, confirmando las informaciones publicadas por la prensa.

Según varios diarios, el primer ministro Dimitri Medvedev decidió directamente este aplazamiento en acuerdo con el presidente Vladimir Putin.

La acción del sexto productor de hidrocarburos del país, la mitad de cuyas acciones pertenece al Estado ruso, caía más de un 9% hacia las 10H30 GMT en la Bolsa de Moscú.

Rusia, que se enfrenta a su mayor crisis económica en más de 15 años, registra una caída de sus ingresos procedentes de las ventas de hidrocarburos, que representaban la mitad de los ingresos de su presupuesto en los años de bonanza.

Por ello, decidió reducir su participación en varias empresas públicas, entre ellas Bashneft, cuya venta podría haber aportado al Estado unos 300.000 millones de rublos, o sea, más de 4.000 millones de euros o 4.500 millones de dólares.

Según el diario RBK, el giro del gobierno obedece, entre otros motivos, a la difícil coyuntura en los mercados, lo que habría implicado un precio de venta decepcionante.

Para el rotativo Kommersant, el aplazamiento está vinculado a la lucha entre bambalinas que opone a Lukoil, grupo privado que se perfilaba como gran favorito para hacerse con la empresa, y el gigante público Rosneft.

Putin exige mantener el déficit por debajo del 3% del PIB a pesar de la recesión, objetivo que podría no alcanzarse con las medidas de rigor anunciadas hasta el momento.

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AFP