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Rusia y Turquía intentan desactivar escalada militar en Siria que provocó decenas de muertos

Unos sirios esperan para cruzar una intersección mientras pasa por delante un convoy militar turco el 28 de febrero de 2020 en Kafr Yahmul, en el norte de la provincia de Idlib afp_tickers
Este contenido fue publicado el 27 febrero 2020 - 14:05
(AFP)

Turquía y Rusia intentaron este viernes desactivar una escalada militar en Siria, donde ataques y represalias entre fuerzas turcas y del régimen de Damasco causaron decenas de muertos en la región fronteriza de Idlib.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, conversaron por teléfono y ambos expresaron su "seria preocupación" por la situación en Idlib, en el extremo noroeste de Siria, y decidieron estudiar la "posibilidad de celebrar una cumbre próximamente".

El jueves murieron al menos 33 militares turcos en ataques del régimen de Damasco, aliado de Moscú. En bombardeos de represalia, las fuerzas de Ankara mataron a su vez a 45 combatientes sirios.

Diez combatientes del Hezbolá libanés que luchan, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), junto con las fuerzas del régimen sirio, murieron en ataques turcos cerca de Saraqeb, agregó la misma fuente.

Además, siete civiles perdieron la vida en ataques atribuidos a la aviación rusa, según el OSDH.

Al caer la noche, el ministerio de Defensa turco informó de una nueva baja en sus filas. Turquía "sigue atacando objetivos del régimen" de Damasco, señaló el tuit.

Al mismo tiempo que hablaba con Putin, Erdogan intentaba movilizar apoyos diplomáticos en la OTAN, conversaba con su homólogo estadounidense, Donald Trump, y amenazaba a sus vecinos europeos con permitir el paso de miles de migrantes que buscan desesperadamente refugio en Europa.

Trump le dio el "pésame" por las bajas, las mayores que ha sufrido Turquía en un solo ataque desde el inicio de su intervención en Siria en 2016.

"Los dos líderes acordaron que el régimen sirio, Rusia y el régimen iraní deben detener su ofensiva antes de que más civiles inocentes sean asesinados y desplazados", explicó la Casa Blanca.

- Agravar la situación humanitaria -

Esta escalada puede agravar la situación humanitaria, que ya es catastrófica, en Idlib, de donde cerca de un millón de personas han sido desplazadas por la ofensiva que lleva a cabo el régimen de Damasco con la ayuda de Rusia.

La gravedad de la situación en Siria llevó al Consejo de Seguridad de la ONU a convocar una reunión de urgencia en la que pidió un alto el fuego inmediato y la Unión Europea expresó su preocupación por el "riesgo de confrontación militar internacional" en Siria.

Los enfrentamientos entre fuerzas turcas y sirias han abierto una brecha entre Ankara y Moscú, que pese a sus intereses divergentes, habían reforzado su cooperación en los últimos años.

El viernes, el ministerio ruso de Defensa afirmó que los soldados turcos que murieron en los bombardeos atribuidos al ejército sirio se encontraban entre "unidades de milicianos de grupos terroristas", lo que fue rechazado por Turquía.

La OTAN celebró este viernes una reunión a solicitud de Ankara. Los miembros de la Alianza expresaron su solidaridad, pero no asumieron ningún compromiso concreto.

Turquía instó a la comunidad internacional a crear una zona de exclusión aérea en el noroeste del país en guerra, para impedir los bombardeos del régimen sirio y su aliado ruso.

- Fronteras cerradas -

Y en un aparente intento de presionar a la Unión Europea (UE), Turquía anunció que dejará pasar a los migrantes que intentan entrar en Europa.

"Me voy a Alemania", declaró a la AFP Sebhatulá Amani, un migrante afgano de 20 años, antes de subir a un autocar en Estambul con destino a la frontera griega. "Todos mis amigos están aquí, haremos el viaje juntos", añadió.

Aunque este viernes no se registró ningún incremento importante en el número de personas que cruzaron la línea fronteriza, tanto Grecia como Bulgaria (vecinas de Turquía) decidieron cerrar sus fronteras.

El viernes, los guardias fronterizos griegos impidieron a cientos de migrantes pasar por el puesto de Kasanties, y cientos de personas permanecían bloqueadas en una zona de nadie entre Grecia y Turquía, constató la AFP.

Turquía acoge en su territorio a cuatro millones de refugiados, sirios en su mayoría, y teme un nuevo flujo desde Idlib.

Sobre el terreno, el ejército sirio, con el apoyo de Rusia, reconquistó varias localidades de Idlib en las últimas semanas, aunque grupos rebeldes respaldados por Turquía retomaron el control, el jueves, de la ciudad estratégica de Saraqib.

La guerra en Siria, desencadenada en 2011 con la represión de manifestaciones pacificas, ha dejado más de 380.000 muertos.

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