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Salah Abdeslam, el único superviviente de los comandos yihadistas que perpetraron los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París, en una imagen difundida por la policía francesa el 15 de noviembre del mismo año

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Salah Abdeslam, el único superviviente de los comandos yihadistas que perpetraron los atentados de París de 2015, llevaba una vida de juerguista cometiendo pequeños delitos antes de volverse yihadista en un tiempo récord en Molenbeek, un barrio popular de Bruselas.

En este suburbio, donde creció, Abdeslam tenía sobre todo fama de ser un delincuente de baja calaña, que fumaba marihuana, bebía cerveza y tenía poco apego a la religión.

La policía antiterrorista francesa cree que Salah Abdeslam desempeñó un papel clave en la preparación de los atentados del 13 de noviembre de 2015, cuando tres comandos de yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) sembraron el terror en bares, restaurantes y una sala de conciertos de París, matando a 130 personas.

Este ciudadano francés, de origen marroquí, que hoy tiene 28 años, se habría encargado de alquilar los vehículos y las habitaciones utilizadas por los atacantes y de organizar el viaje de los miembros de la red hasta Francia.

La noche de la masacre fue equipado con un cinturón de explosivos. Pero a diferencia de su hermano Brahim y por razones todavía confusas, no se hizo estallar y su dispositivo fue hallado en un cubo de basura días después.

En una carta que se le atribuye, Abdeslam decía haber querido "reunirse con el resto de (sus) hermanos" y morir como un "shahid" (mártir) pero que su cinturón no funcionó.

Logró escapar de Francia en coche tras la matanza y pese a que la foto de este joven moreno de ojos marrones circuló por toda Europa, logró permanecer durante cuatro meses en la clandestinidad.

Su huida terminó el 18 de marzo de 2016, cuando fue capturado en Molenbeeck, tres días después de un primer tiroteo con policías en Bruselas por el que es juzgado esta semana en Bélgica.

Salah Abdeslam está acusado en Francia por los atentados y espera su juicio en la prisión de Fleury Mérogys cerca de París, de la que fue trasladado provisionalmente esta semana.

- 'Malas compañías' -

Salah Abdeslam vivía con sus padres, sus dos hermanos, Mohamed y Brahim, y su hermana en un edificio con vistas a la alcaldía en Molenbeek, donde no se le consideraba un aprendiz de yihadista.

Salah trabajó como técnico en la STIB, la empresa de transporte público de Bruselas. En marzo de 2013 abrió un bar en el barrio con su hermano Brahim, Les Béguines, donde se bebía cerveza y se fumaban porros.

Los amigos de los hermanos Abdeslam dicen que empezaron a mostrar señales de fervor religioso antes de la matanza. Para algunos de ellos el problema llegó con "las malas compañías".

Entre sus amigos estaba Abdelhamid Abaaoud, quien se convertiría luego en uno de los yihadistas belgas más notorios y en el presunto cerebro de los atentados de París. Después de un robo en 2010 coincidieron con él en la cárcel.

En los últimos meses "ya no bebían y rezaban un poco más que de costumbre", relató su otro hermano, Mohamed.

Cuando fue interrogado en 2015 tras el desmantelamiento de la célula yihadista belga de Verviers, Salah Abdeslam dijo que Abaaoud era un "buen tipo". No podía ignorar que su amigo, que se marchó a Siria a principios de 2013, se había convertido en una figura importante dentro de la organización Estado Islámico.

Desde su acusación en Francia, Salah Abdeslam siempre se ha negado a responder a las preguntas de los jueces.

Tras su detención, minimizó su papel diciendo que "quería hacerse estallar en el Estadio de Francia" pero que dio "marcha atrás", según el fiscal de París, François Molins.

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AFP