Nuevas protestas y la huelga de profesores y alumnos sacuden a Irak el martes, donde la ONU se implica cada vez más para intentar resolver pacíficamente una crisis hasta ahora gestionada por Bagdad en medio de la violencia.

Desde el 1 de octubre murieron oficialmente 319 personas, en su mayoría manifestantes. Un reciente acuerdo político alcanzado bajo el impulso del emisario de Irán en Irak hace temer "un baño de sangre".

Mientras el número de muertos vuelve a aumentar y el centro de Bagdad se convierte en un campo de batalla, la ONU multiplica sus anuncios y reuniones.

En la calle, los manifestantes intentan mantener la presión a pesar de una represión y una intimidación cada vez mayores que han reducido el tamaño de los desfiles.

Hace varios días que la emblemática Plaza Tahrir de Bagdad no está repleta de manifestantes como durante las dos semanas que siguieron la reanudación del movimiento el 24 de octubre.

- ONU en Nayaf y en el parlamento-

Sin embargo, en el sur chiíta y tribal la desobediencia civil continúa. En Kut, el martes, cientos de manifestantes marchaban, mientras que las escuelas y las administraciones permanecían cerradas. En Al Hilá las escuelas tampoco abrieron sus puertas y las administraciones públicas redujeron sus horarios de apertura.

En Nassiriya dos manifestantes fueron asesinados por la noche, según fuentes médicas, y en Diwaniya la mayoría de las escuelas estaban cerradas.

En Bagdad, jóvenes manifestantes se enfrentaron a las fuerzas de seguridad en las calles comerciales que hoy están desiertas en las afueras de Tahrir.

Sin embargo, las fuerzas del orden reanudaron el cierre de esas calles con bloques de cemento, que los manifestantes habían derribado en los últimos días. Desde detrás de esas paredes, disparaban granadas aturdidoras y gases lacrimógenos.

"Queremos a la ONU. Nuestro pueblo muere, tenemos hambre, dejemos que la ONU intervenga en Irak", lanzó un manifestante a la AFP.

El lunes, la jefa de la misión de asistencia de las Naciones Unidas en Irak (UNAMI), Jeanine Hennis Plasschaert, visitó Najaf, sede del Gran Ayatolá Sistani. Allí anunció que la más alta autoridad religiosa para la mayoría de los chiítas de Irak había aceptado su hoja de ruta, que prevé, entre otras cosas, una revisión de la ley electoral en dos semanas. El miércoles será recibida en el parlamento para una sesión que podría comenzar a examinar reformas.

-¿Autoridades serias?-

El lunes, el Gran Ayatolá Sistani cuestionó la "seriedad" de las autoridades para llevar a cabo estas revisiones exigidas por el pueblo, que quiere una nueva Constitución, una reforma del sistema político y una clase dirigente totalmente renovada para acabar con los "ladrones" y los "corruptos".

Las autoridades temblaron a principios de octubre ante un movimiento por primera vez inédito en el país. Pero hoy, han estrechado filas y se han hecho cargo.

El Primer ministro Adel Abdel Mahdi dejó de explicar porqué no dimitiría. El presidente Barham Saleh, que mantuvo perfil bajo durante un tiempo, aparece ahora regularmente junto Abdel Mahdi y la gran mayoría de los partidos gobernantes se han reunido recientemente.

A petición del poderoso general iraní Qassem Soleimani, que interviene regularmente en los asuntos iraquíes, se han puesto de acuerdo para poner fin a la contestación, incluso recurriendo a la fuerza.

Desde el acuerdo, 18 manifestantes han resultado muertos, muchos de ellos por municiones reales, según fuentes médicas. Amnistía Internacional expresó su preocupación por el "derramamiento de sangre".

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